domingo, 9 de septiembre de 2018

Pushkar

Am 29. Januar setzt uns ein Uber an der Bushaltestelle in Jaipur ab, von wo wir nach Pushkar fahren wollen. Jede Menge Leute kommen auf uns zu und wollen uns gleich in einen Bus verfrachten. Der Preis ist aber immer deutlich höher als in unserem Reiseführer angegeben und darum fahren wir nicht mit. Wir gehen ein paar Mal die Straße auf und ab und fragen dann jemanden, der uns die Straße noch ein Stück weiter hochschickt. Da finden wir erst den wirklichen Busbahnhof. Es dauert noch ein paar Mal nachfragen, bis wir die richtige Stelle finden, um Tickets zu kaufen. Wenig später fährt der Bus schon los, aber er bringt uns nur bis nach Ajmer, wo wir nochmal umsteigen müssen. Am Nachmittag erreichen wir Pushkar und kommen kaum aus dem Bus, so stark drängen die neuen Fahrgäste schon nach innen. Manche werfen ihre Rucksäcke durchs Fenster, um sich so einen Platz zu sichern.

Von der Haltestelle müssen wir noch ein ganzes Stück laufen, aber so erkunden wir schon einmal die Gassen des Ortes. Pushkar ist ein kleiner Pilgerort. Jeder Hindu sollte einmal in seinem Leben hier gewesen sein. In seiner Mitte liegt der heilige See, der von 52 Ghats (Treppenstufen, die ins Wasser führen) umgeben ist. Dort nehmen Hindus rituelle Waschungen vor oder übergeben dem Wasser Blumenblätter oder kleine Blumengestecke. 

Unsere Unterkunft ist ganz schön versteckt in den Gassen, aber wir finden sie zum Glück trotzdem. Mit 3,50 Euro ist es das günstigste Zimmer unserer ganzen Reise! Trotzdem ist es relativ groß, hat ein sehr breites Bett und ist ruhig gelegen. Nur das Badezimmer fängt nach der ersten Dusche an schlecht zu riechen, aber das ist uns durchaus auch schon in teureren Unterkünften passiert. Wir stellen nur unsere Sachen ab und gehen ein paar Stockwerke höher auf die Dachterrasse. Man hat einen schönen Blick auf die Umgebung, aber der See ist nicht zu sehen. Wir trinken Mate und Kevin schläft neben mir sogar ein. Als er wieder aufwacht, machen wir uns auf den Weg zum See, von dort soll der Sonnenuntergang ein tolles Schauspiel sein. So geht es durch die Gassen, bis wir an den Ghats ankommen. Schon einige Meter vom Wasser entfernt müssen die Schuhe ausgezogen werden und das Rauchen ist auch verboten. Man sieht generell in Indien sehr, sehr wenige Raucher. Anstatt Zigaretten wird eher Kautabak konsumiert.

Wir gehen ein Stück um den See herum, aber man sieht nur ganz vereinzelt Pilger am Wasser. Die meißten kommen bestimmt morgens. Wir finden einen schönen Platz (auf den Stufen, die man im Hintergrund der Kuh auf dem ersten Foto sieht), um auf den Sonnenuntergang zu warten. Langsam verfärbt sich der Himmel und taucht alles in ein ganz besonderes Licht. Um sechs setzen Trommeln ein und später werden zu den Abendgebeten Glocken geläutet. Wir genießen diese ganz besondere Stimmung bis die Sonne verschwunden ist. Jetzt haben wir großen Hunger, müssen aber erst noch unsere Schuhe abholen.

El 29 de enero viajamos a Pushkar. Tomamos un Uber hasta la estación de buses. Al bajarnos del auto, se nos acercaron varios vendedores al mismo tiempo para ofrecernos el pasaje. Cada uno manejaba su precio, y seguramente todos vendían para el mismo bus. Nos pareció que no podíamos estar en la estación, y que tendría que haber una cerca de dónde estábamos. Tardamos un poco en encontrar estación de buses, todavía nos faltaban unos metros por caminar. Dentro de la estación compramos los pasajes al precio oficial.
Nuestro autobús salió un poco más tarde hacia Ajmer, dónde tuvimos que cambiar a otro autobús, y terminamos llegando a Pushkar por la tarde. Antes de bajar del bus, ya había otros que se querían subir. Algunos tiraban sus bolsos desde afuera hacia dentro (por las ventanas) para reservar sus lugares. Al bajarnos de ese bus, tuvimos que luchar con los que se querían subir para que nos dejen bajar.

Desde la parada de bus caminamos hasta nuestro alojamiento. De camino fuimos descubriendo, por entre los callejones, la vida espiritual del lugar. Pushkar es un lugar conocido para los peregrinos, y se dice que todo hindu debe visitar este lugar al menos una vez en la vida.

Nuestro alojamiento estaba un poco difícil de encontrar y por el módico precio de 3,5 euros la noche fue el alojamiento más barato de todo el viaje. La habitación era espaciosa. Tenía una cama grande, ventilador.  Y hasta que tenía un baño privado, que lamentablemente no olía muy bien, pero por ese precio no nos dió la cara para quejaros.

Lo mejor del alojamiento era su terraza, ya que tenía una vista muy buena a la ciudad. A lo lejos se podía apreciar el desierto. El el lago, lamentablemente, no se podía ver desde la terraza. Tomamos unos mates, y yo caí rendido antes el cansancio en las colchonetas de la terraza. Me dormí una siesta de una hora. Cuando me desperté salimos a visitar el lago, ya que decían que los atardeceres en el lago eran imperdibles.

El lago queda ubicado en el medio de la ciudad, y cuenta con 52 Ghats. Cada Ghat cuenta con escalaras que bajan directamente al lago, dónde los peregrinos pueden hacer ofrendas religiosas como: darse baños sagrados, hacer pujas, arrojar pétalos en cestos al agua, etc.

Unos cuantos metros antes de acercarse al agua había que quitarse lo zapatos. No se permitía fumar, ni tomar fotografías (esa nos la saltamos).  En la India se ve en general muy poca gente fumar. Algunos mascan el tabaco con algunas especias y lo escupen de vez en cuando. Cuando lo escupen parece que escupiesen sangre, pero el color rojo es debido a que mascan Areca (fruto de la palma).

Caminamos al rededor del lago. En los Ghats se podía apreciar a los peregrinos haciendo sus ofrendas. Los baños se hacían generalmente por las mañanas.
Encontramos un lindo lugar para esperar a la puesta de sol (en las escaleras que se ven el fondo de la primera foto). A eso seis se empezaron a escucharse tambores y más tarde llamaron las campanadas a las pujas (rezos). Disfrutamos de este ambiente especial hasta que el sol se escondió en el horizonte. Luego fuimos a buscar nuestros zapatos y salimos a cenar.








Was wir essen wollen, ist schon klar, denn auf dem Weg vom Bus hatten wir einen Falafelstand gesehen. Es ist sogar nicht nur ein Stand, sondern drei oder vier direkt nebeneinander. Weil wir erst noch unschlüssig gucken, gibt man uns schon mal ein Stück Falafel zum Probieren und als wir sitzen und bestellt haben, bekommen wir Milktea. Es ist amüsant zu sehen wie jeder Stand um Kundschaft wirbt. Da wird der ein oder andere Vorbeikommende schon mal am Arm gepackt, um ihn einzuladen :)

Lo que queríamos comer ya estaba claro. Viniendo de la estación de bus, habíamos visto puestos de Falafel. Al pasar por los puestos nos ofrecieron probar una muestra del Falafel. Cuando nos sentamos, nos ofrecieron Te con leche. Para cuando nos dimos cuenta, ya estabamos cenando en este lugar. Las formas de invitar a los turistas eran variadas. A algunos hasta los agarraban del brazo para que no se les escapen.


Da es in Pushkar nicht unglaublich viel zu sehen gibt, können wir es am nächsten Morgen langsam angehen lassen. Kevin ist so motiviert, dass er joggen geht, aber ich schlafe einfach noch ein wenig. Als Kevin wiederkommt, bringt er Joghurt und Bananen mit und wir frühstücken auf der Dachterrasse. Von hier oben kann man den Berg und die kleine Festung sehen zu der Kevin hoch gelaufen ist und er zeigt mir die Bilder der Kamele, die er unterwegs fotografiert hat. 

Como no había muchísimo para ver en Pushkar, lo tomamos con calma. La mañana siguiente fui a correr. Chris optó por dormir un poco más. Al alejarse un poco del pueblo, todo comenzaba a asimilarse a un desierto. Los camellos cruzaban mi camino de vez en cuando, y algunos camelleros me ofrecían llevarme de paseo por unas rupias. Subí una montaña hasta llegar a un pequeño fuerte. De arriba la vista fue sorprendente.
A la vuelta compré bananas y yoghurt para el desayuno, que tuvo lugar en la terraza de nuestro alojamiento. 


Nach dem Frühstück erkunden wir weiter den Ort. An einer Stelle werden zwei Kühe von einer Frau gefüttert und raufen um ihren Platz in der Schüssel. Ich kaufe nach wie vor jeden Tag Rettich und hebe die Schalen in einer Tüte auf, um sie später auf der Straße an die Kühe zu verfüttern. Wir haben selbst Hunger und essen an einem kleinen Lokal ein leckeres Thali Set. Bei der Rechnung und Wechselgeld muss man wie immer aufpassen, weil man sonst eine unfreiwillige Spende macht. Es sollte einem nichts ausmachen, weil es nur kleine Beträge sind und das eben die Form des täglichen Überlebens der Leute ist, aber es ärgert einen doch. 

Después de desayunar recorrimos más el pueblo. En un patio vimos una mujer que dió a comer a dos vacas en un bowl. La vacas se pelearon cabeza a cabeza por la comida dentro del bowl. Chris seguía comiendo rábano todos los días y juntaba las cascaras para luego dárselas a las vacas en la calle.
A nosotros también nos entró hambre de vaca. Paramos en un local pequeño para comer un Thali Set. La cuenta, la tuvimos que reclamar unas dos ó tres veces, porque el importe no era correcto. Siempre conviene revisar el vuelto y la cuenta... Tratamos de enojarnos con estos intentos, porque son importes pequeños y es la forma diaria de la gente para ganarse la vida, pero al final nos molestó sin embargo.






Wir werfen einen Blick auf einen Hindutempel aber hier ist der Zutritt nur Hindus erlaubt. Auf dem Weg zum einem Sikhtempel stehen jede Menge Kühe am Straßenrand und ein Vater fragt mich, ob er ein Foto von mir und seinem Sohn machen kann. Nach dem Tempel setzen wir unsere Runde um den See fort. Wir kommen an kleinen Tempeln vorbei, die an den Ghats stehen und beobachten, wie auf der anderen Seite des Sees eine größere Gruppe eine Zeremonie abhält. 

Echamos un vistazo a un templo hindú desde afuera, porque la entrada era solamente permitida para hindúes. De camino al templo Sikh vimos un montón de vacas en la calle. Un padre le preguntó a Chris si podía hacerle una foto con su hijo.
Después de visitar el templo regresamos al lago. Pasamos por unos pequeños templos, que estaban al lado de los Ghats. Observamos como (al otro lado de lago) un grupo de personas se sumergía en esas aguas sagradas (de color dudoso) y se celebraba una ceremonia.








Am späten Nachmittag finden wir uns wieder auf dem gleichen Platz vom Vortag ein, wo wir Mate trinken und auf den Sonnenuntergang warten. Ein Stückchen weiter links von uns sitzt ein Paar, das musiziert. Er spielt Gitarre und sie singt dazu und Kevin kennt alle Lieder, weil sie aus Argentinien sind. Wir hören der Musik gern zu und gehen später rüber zu den beiden. Sie sind auch auf Weltreise und wir tauschen uns über unsere Erfahrungen aus. Als die Sonne schon längst verschwunden ist und wir hungrig sind, suchen wir zusammen das kleine Lokal auf, wo wir mittags schon ein Thali Set gegessen haben. Charly und Anahí erzählen, dass es für sie bald nach Nepal geht. Sie wollen dort auch wandern. Weil wir noch jede Menge warme Kleidung haben, bieten wir den beiden an, nach dem Essen mit zu unserer Unterkunft zu kommen und mitzunehmen, was sie brauchen können. Wir hatten die Sachen schon in Nepal an eine Organisation spenden wollen, wo sich Porter einkleiden können, hatten es dann aber nicht nochmal nach Thamel geschafft. Die beiden bedanken sich mit einem halben Kilo Yerbamate bei uns, was uns sehr glücklich macht!

Por la tarde volvimos al lago, al mismo lugar como el día anterior. Tomamos mate y esperamos a la puesta del sol. Un poco más a la izquierda de nosotros, había una pareja cantando y tocando la guitarra. Nos dimos cuentas que eran Argentinos por el mate y las canciones de Fito. Más tarde bajamos de nuestro balconcito para conocerlos. Charly y Anahí también estaban haciendo un viaje largo. Nos quedamos conversando con ellos acerca de nuestras experiencias, hasta que se hizo de noche. Les propusimos ir a cenar al lugar donde habíamos almorzado, que estaba bueno, barato y bonito.
Nos contaron que pronto iban a viajar a Nepal para hacer algún trekking, y cómo nosotros todavía teníamos mucha ropa de abrigo, les ofrecemos venir después de la cena con nosotros al hotel para elegir lo que pueden necesitar. Ya en Nepal quisimos regalar la ropa a una organización que ofrece ropa a los porters, pero al final no llegamos a volver a Thamel para eso. Nos alegró que otras personas la iban a poder usar.  Los dos nos agradecen la ropa con medio kilo de yerba, cosa que nos hizo muy feliz! Hasta él día de hoy hablamos con ellos y esperamos volver a verlos.





Als die beiden gegangen sind packen wir unsere Rucksäcke, weil es für uns am nächsten Morgen schon weiter geht. Mit zwei Hosen, zwei Fließjacken, zwei Thermohemden und einem Schal weniger, sind wir gleich ein wenig leichter unterwegs.

Unser nächstes Ziel ist Jodhpur, aber um dorthin zu kommen, müssen wir wieder zurück nach Ajmer fahren. Wir warten auf den gleichen Bus, mit dem wir auch gekommen sind. Zum Glück ist heute nicht so viel Andrang wie bei unserer Ankunft. Mit uns sitzen zwei Männer im Bus, die uns besonders auffallen, und wir machen ein Foto. 

Cuando Charly y Anahí se despidieron, hicimos las mochilas. Fue un alivio saber que contábamos con menos peso. Nuestro próximo destino fue Jodhpu. Para llegar allí, tuvimos que volver a Ajmer. Esperamos el mismo bus, que nos había traído a la ida, y por suerte esta vez no hubo tanto gente para subir al bus. 



In Ajmer haben wir ein paar Stunden bis unser Zug nach Jodhpur abfährt und wollen in der Zeit den Khwaja Min-ud-din Chishti Schrein besuchen (einer von Indiens wichtigsten muslimischen Pilgerstätten). Es geht durch eine wuselige Gasse und besonders an dem Platz vor der Moschee ist jede Menge los. Unsere Schuhe geben wir ab und innen herrscht eine ganz eigene Welt. Es geht durch mehrere eindrucksvolle Tore, an Ständen vorbei und vor dem Schrein wird wie immer musiziert. Ich hätte stundenlang dem Treiben zuschauen können. Nach einer Runde machen wir uns aber auf den Rückweg. Am Bahnhof essen wir den Joghurt, den wir noch in Pushkar gekauft haben, ein absoluter Genuss!

En Ajmer tuvimos unas horas hasta que salió nuestro tren a Jodhpur. Nos dió tiempo para visitar el Khwaja Min-ud-din Chishti Shrine (es uno de los lugares más importantes de peregrinación musulmana en la India). Caminamos por callejones. Había mucha vida en esas pequeñas calles. Vendían sobre todo especias, frutos secos, telas, flores. Compramos pasas de uvas. En la plaza afuera de la mesquita había mucha gente. Dejamos nuestros zapatos en un puesto y nos emergimos dentro. Pasamos varios portales bonitos, puestos y afuera del Shrine como se siempre tocaban música. Podríamos habernos quedado horas a observar el movimiento, pero después de una vuelta tuvimos que volver a la estación de tren.
De camino a la estación de tren vimos a un hombre trabajador, que cargaba algunas cajas (y con cara de cansado) que sin querer le pisó el pié a otro hombre (religioso). El hombre religioso le dio una trompada (a este pobre hombre) que casi lo deja knock-out. El pobre hombre siguió su camino sin decir una palabra.

En la estación comimos el yoghurt que habíamos comprado en Pushkar, estuvo riquísimo!





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