martes, 8 de mayo de 2018

Annapurna Circuit (Part 3)

DAY 16: Kagbeni (3.604m) - Thini (2.860m)    29.11.2017

Erst hatten wir die Straße nehmen wollen, weil der lange Aufstieg des Vortages uns noch in den Knochen steckt, aber dann wählen wir doch den Sidetrail und es geht wieder bergauf. Wir kommen durch zwei nette Dörfer, aber so richtig hat sich die Anstrengung nicht gelohnt. Als wir am höchsten Punkt ankommen, ist es sehr windig und der Abstieg (besser gesagt Abrutsch) ist komplett auf Geröll. Als wir endlich unten sind, erreichen wir nach ein paar hundert Metern in der Ebene den Ort Jomson. Hier treffen wir die Kölner wieder, die in unserer Unterkunft übernachtet hatten. Sie kommen gerade aus einem Restaurant, von dem sie uns aber abraten. Ein paar Meter weiter finden wir ein kleines Lokal, wo wir zwei leckere Suppen essen. Es wird ganz schön spät, aber wir denken es noch bis nach Marpha schaffen zu können. Kevin kauft noch ein paar getrocknete Apfelringe, die aber eher gummiartig und nicht so mein Fall sind. 

Nach einer knappen Stunde kommen wir durch ein niedliches Dorf. Im Ort stehen jede Menge Pferde, die nach getaner Arbeit zurück sind. Außerhalb von Thini kommen uns riesige bepackte Ochsen und weitere Pferde entgegen. Das ist schön anzusehen. Nach einer weiteren Stunde erreichen wir einen Punkt, an dem Marpha mit 2,5 Stunden ausgeschildert ist. Da es schon nach 16:00 Uhr ist, ist klar, dass wir es nicht mehr schaffen werden. Das GPS hatte vorher eine deutlich kürzere Zeit angezeigt, aber das war vielleicht Straße gewesen. Was nun? Außerhalb unserer Route gibt es ein Dorf auf der anderen Seite des Flusses, aber das ist auch nicht nah. Es scheint uns besser zu sein die  Stunde Nach Thini zurück zu laufen. Zurück ist zwar immer doof, aber nichts passiert ohne Grund und wir finden einen zauberhaften Homestay. Es gibt leckeres Dal Bhat in einem entzückenden Esszimmer. Die Toilette erreicht man über den Kuhstall und ich muss ein Kalb im Dunkeln von der Tür wegschieben. Vor unserer Zimmertür hängen Würste und Fleisch zum Trocknen. Die Frau, die uns versorgt, ist sehr sympathisch, da hätten wir noch länger bleiben können.

Caminamos por la ruta alternativa, en vez de ir por la carretera, a pesar de estar cansados del dia anterior. El trail pasaba por dos pueblos que quedaban subiendo la montaña. Llegamos al punto más alto, donde nos sorprendieron fuertes vientos. El camino continuó cuesta abajo, por un sendero estrecho, que se puso un poco más complicado de seguir, ya que difícil de reconocer. Sabíamos eso sí que era cuesta abajo, y como caminábamos por piedras apiladas, llegamos a un momento que nos olvidamos de buscar un camino exacto y soólo nos deslizábamos abajo como si estuviéramos esquiando sobre las rocas.

Al estar abajo sólo faltaban 400 metros para llegar al pueblo de Jomson. Entrando al pueblo nos cruzamos con unos alemanes, de Colonia, que se habían quedado en nuestro guesthouse la noche anterior. Ellos salían de un restaurant, del cual no nos recomendaron comer. Seguimos unos metros más y encontramos un pequeño local, dónde nos sirvieron dos sopas ricas. Chris salió a darle una vuelta a una goma, yo compré unos aros manzana que resultaron gomosos, en vez de lo que esperábamos, que sean crujientes.

Ya era bastante tarde, pero todavía estamos convencidos que podríamos llegar hasta Marpha. 

Después de caminar una hora, llegamos a un pueblo pintoresco llamado Tini. En el centro del pueblo nos encontramos con muchos caballos descansando en la plaza principal.

Al salir de Tini vimos algunos caballos y bueyes más que volvían de su jornada de trabajo. Nos detuvimos para hacerles unas fotos. El atardece era precioso. La luz anaranjada del sol le daba a los picos nevados y las casas blancas del pueblo que habíamos dejado atrás.

Media hora más tarde nos topamos con un cartel que indicaba que todavía faltaban dos horas y media para llegar a Marpha. Nuestra regla era llegar antes de que oscurezca, por eso decidimos regresar a Tini. Volver no fue tan malo, ya que encontramos un Homestay muy bonito donde trabajaba una mujer encantadora. 

Fuimos los únicos huéspedes esa noche. Para la cena la mujer nos cocinó Dal Bhat. Cenamos en el salón comedor. El salón contaba de unas mesas alargadas. En la estantería de las paredes habían hollas, sartenes y muchos otros de indumentarias de cocina. Al perecer ese lugar se llenaba en la temporada alta y habría que cocinar para muchos.

Nuestra habitación estaba en la parte superior de la casa. Desde el comedor subía una escalera que llevaba en a los cuartos superiores y a la terraza. En los techos del pasillo colgaban algunas achuras (chorizos, morcillas y carnes) que se estaban secando. Había que tener cuidado al pasar de no chocarse la cabeza. 

El baño queda afuera de la casa, al lado del un corral. Chris me contó que por la noche tuvo que ir al baño, y para entrar tuvo que apartar a unos novillos que estaban parados al lado de la entrada del baño.














DAY 17: Thini (2.860m) - Marpha (2.670m).  30.11.2017

Nach leckeren Chapatis mit Ei nehmen wir den uns bereits bekannten Weg. Es sind auch schon bepackte Menschen, Pferde und Ochsen unterwegs. Unseren ersten Stopp machen wir an einem kleinen See, dem Dhumba Lake. Danach geht es weiter, bis wir unten im Tal auf einen Steinhaufen klettern und Mate trinken. Ein kleines Propellerflugzeug fliegt über uns hinweg, das muss die Maschine sein, die mehrmals am Tag von Jompson nach Pokhara oder Kathmandu fliegt.  Ab Punkt 11:00 Uhr setzt der Wind ein und wir ziehen weiter. Gegen Mittag erreichen wir das kleine tibetanische Dorf Chairo. Wir überlegen, ob wir weiter gehen oder die halbe Stunde auf der anderen Flussseite nach Marpha zurückgehen sollen. In der Hoffnung auf leckeren Apple Crumble entscheiden wir uns für das Apfeldorf Marpha. Die vielen Bäume im Tal sind schon recht kahl, aber zur Erntezeit oder zur Apfelblüte ist es bestimmt ein toller Anblick. In Marpha essen wir Mittag und zum Nachtisch gibt es wie erhofft Apple Crumble, lecker! Danach geht es wieder los. Wir wollen es heute noch bis Tukuche schaffen. Nach 20 Minuten in Richtung Chairo geben wir aber auf und kehren um. Der Gegenwind ist so stark und am Horizont nähert sich eine große, dunkle Wolke. Ich bin etwas frustriert als wir wieder in Marpha ankommen, denn jetzt ist die Sonne weg und es lohnt sich nicht mehr richtig das Dorf zu erkunden. Wir trinken einen Tee im Bett und essen später zwei Burger zum Abendessen. Leider gibt es hier keinen Ofen mehr und es ist ganz schön kalt.

De desayuno nos sirvieron chapatis con huevo y para beber té. Después del desayuno volvimos a retomar el camino que ya conocemos del día anterior.

La primer parada del día fue en el lago Dhumba, donde tomamos unas fotos. Después de conocer el lago nos cruzamos con un maestro de escuela primaria. Intercambiamos algunas palabras y luego nos indicó el camino que deberíamos seguir. Antes de despedirnos nos preguntó si tendríamos algo que le podríamos vender ó vestimenta que ya no necesitemos. Lamentablemente sólo llevábamos en las mochilas lo justo y no pudimos desprendernos de nada.

Bajamos por un valle y en un montículo de piedras hicimos una pausa para tomar unos mates.  Disfrutamos de la vista del valle y de unos mates calientes. Por encima nuestro sobrevolaban avionetas que se hacían el trayecto de Jomson a Pohkara ó hacia Kathmandú. A las once en punto se levantó el viento,  típico para estos valles. Decidimos dar por acabada la pausa de mates y continuar. 

Llegamos a Chairo (el pequeño pueblo tibetano) para el mediodía. Pensamos si deberíamos continuar ó caminar hacia Marpha.El pueblo de Marpha tenía buena fama de tener buenos pasteles de manzanas, apple curable, sidra. No me costó mucho tomar la decisión. A Marpha nos fuimos!  Con la esperanza de un rico Apple Crumble optamos por el pueblo de manzanas. Pasamos por las plantaciones de manzanas yendo al pueblo. Vimos como algunos campesinos trabajaban la tierra con los ayuda de los búfalos. La cosecha de manzanas ya había casi terminado. De los árboles colgaban sólo algunas hojas y las manzanas que quedaban era pequeñas. Nos planteamos en el momento de regresar para ver el inicio de la cosecha y ver a los árboles florecer, algún día...

En Marpha almorzamos en un guesthouse. De postre comimos un Apple Crumble que era delicioso! Nos retiramos con intenciones de continuar, porque queríamos llegar hasta Tukuche, pero después de 20 minutos de caminar hacia Chairo tuvimos que regresar a Marpha. El horizonte se veía gris y ventoso. De vuelta en Marpha, el sol ya se había ido. 

Tomamos un té en la cama, tapados hasta el cuello. Nos duchamos, ya que había agua caliente. Cenamos un poco mas tarde hamburguesas vegetarianas, y nos fuimos de vuelta a la habitación, ya que en el living no estaba calefaccionado.









DAY 18: Marpha (2.670m) - Larjung (2.550).  1.12.2017

Als wir zum Frühstück gehen, sehen wir im Hof schon jemanden Äpfel in Ringe schneiden und zum Trocknen aufhängen. Wir haben auch die Tage vorher schon viele aufgehängte Apfelringe gesehen. Nach dem Frühstück wollen wir Marpha noch etwas erkunden. Wir gehen zum Kloster, von wo man einen einmaligen Blick auf das ganze Dorf hat. Es ist ganz schön frisch, aber wir warten bis die Sonne über den Berg kommt, um Fotos zu machen. Man bekommt einen guten Eindruck der typischen Architektur. Unten in dem kleinen Innenhöfen der Gebäude werden die Tiere gehalten und auf dem Dach lagert das Holz.

Nach dem Kloster machen wir noch in einem kleinen Laden halt, den uns jemand beim Frühstück empfohlen hat, und kaufen ein Kilo kleine Äpfel. Der freundliche Mann sagt uns wir sollen schnell aufbrechen, denn später würde sich das Wetter ändern. So sind wir wenig später zum dritten Mal auf der staubigen Straßen nach Chairo unterwegs. Ab Chairo geht aber der Wanderweg weiter und wir machen einen Sidetrail über das Dorf Chimanggaon. Von dort geht es wieder runter ins Tal und nach einer Weile kommen wir an die Brücke nach Tukuche. Wir haben gelesen, dass in der Trockenzeit weiter flussabwärts kleine temporäre Holzbrücken errichtet werden, aber darauf wollen wir uns nicht verlassen. Das war auch gut so, denn später hören wir von Alex aus England, dass er Stunden auf der Suche nach einer Möglichkeit den Fluss zu überqueren verloren hat. Von der Brücke ist es leider noch eine gute Stunde auf der staubigen Straße. Der Trail wäre auf der anderen Seite weitergegangen, aber dann hätten wir den Sidetrail zum niedlichen Dorf Narikot und den zwei Seen nicht machen können. In Tukutche essen wir spät Mittag und am Nachmittag geht es weiter auf der Straße. Zum Glück ist auf der Straße kein Verkehr. Die wenigen Fahrzeuge, die es gibt,  nehmen anstatt der Straße das trockene Flussbett. Kurz vor Larjung treffen wir Alex wieder, der viel früher als wir in Marpha aufgebrochen war. Er hat ewig gebraucht einen Weg über den Fluss zu finden. Wir bleiben in Larjung im gleichen Guesthouse. Zum Abendessen wird es gemütlich warm, weil unter dem Tisch Kohle angezündet wird. Darum die lange Decke über dem Tisch. Es wird sogar so heiß, dass wir die Beine auf die andere Seite der Bank halten. Wir sind sehr müde, aber als wir im Bett liegen machen die Einheimischen Krach und trinken Schnaps. Kevin beschwert sich ein paar Mal, aber nicht sehr erfolgreich. Irgendwann schlafen wir trotzdem ein. 

Desayunamos en el restaurant del guesthouse. Ya desde muy temprano algunos se ocupaban de las manzanas. Sentados en una escalera las pelaban, y luego las metieran en un balde con agua. El producto final: deliciosos pasteles, aros de manzanas, sidra, etc.

Fuimos a pasear por Marpha después del desayuno para conocer el pueblo. Además queríamos comprar algunas manzanas para llevarnos en la mochila. Primero subimos a un monasterio, ya que los negocios todavía estaban cerrados. Era temprano y hacia frío. El sol todavía no había pasado el alto de la montaña, dejando al pueblo en la sombra. Desde lo más alto del monasterio budista, se ofrecía una vista muy linda del pueblo. Tomamos unas fotos y esperamos hasta que salga el sol para calentarnos. Apreciamos la vista para ver los techos de las casas del pueblo y nos quedamos viendo que hacía la gente en sus terrazas. En techos coleccionaban la leña.  A algunos se los veía trabajar quitándole la cascara a los maíces, otros lavaban sus prendas.

Bajamos del monasterio, y pasamos por la tienda de un hombre mayor que nos vendió algunas manzanas. El nos recomendó marchar lo antes posible, porque decía que el tiempo podría cambiar desprevenidamente en estos valles. Un poco más tarde ya habíamos salido de Marpha, pasando por una calle polvorienta para cruzar el rio y seguimos un trail alternativo que nos llevó al pueblo Chimanggaon. De allí bajamos al valle y poco después llegamos al puente para cruzar hacia Tukuche.

Leímos que en la época seca también se construían pequeños puentes de madera más cerca de Tukuche río abajo,  pero como no estábamos seguros de encontrar uno, preferimos cruzar este puente. Más tarde Alex nos cuenta que estuvo perdido un buen tiempo, buscando una forma de cruzar el agua ya que no encontraba los puentes.

Del puente todavía era más que una hora hasta llegar a Tukuche. El viento hacia que el polvo de las calles vuele por el aire. De vez en cuando sentimos la tierra entrar en los ojos y en la garganta.

El camino seguía al otro lado del río. Nosotros no cruzamos, sino que tomamos el camino alternativo pasando por el pueblo pintoresco Narikot y sus dos lagos. En Tukuche paramos para almorzar.

A pesar andar por una calle donde podrían circular vehículos, no había nada de tráfico. Los coches no  utilizaban la carretera, sino que iban por la parte del río que estaba seca.

Poco antes de Larjung nos cruzamos de vuelta con Alex. Aunque el había salido mucho antes que nosotros desde Marpha, llegó al mismo tiempo que nosotros.  Nos quedamos en el mismo guesthouse con él.

No tuvimos frío para cenar,  porque debajo de la mesa habían encendido algo de leña para calefaccionar. Despedía tanto calor, que tuvimos que sacar las piernas debajo de la mesa.

Después de la cena estábamos muy cansados. Intentamos dormir, pero había un grupo de locales, amigos del dueño, que se habían emborrachado con whisky local y andaban a los gritos en la sala del comedor. Desde lejos les pedí que bajen el volumen, pero tenían tanto alcohol encima que no me escucharon. Tuve que hablar con el dueño de cerca hasta que pudo entenderme y terminó con la fiesta. Si... que aguafiestas soy!









DAY 19: Larjung (2.550m) - Ghasa (2.120m).  2.12.2017

Die Nachtruhe ist aber früh wieder vorbei, denn in unserer Unterkunft wird ein buddhistisches Retreat abgehalten. Abends hatten wir schon die Gesänge gehört. Punkt 5:00 Uhr morgens schlägt jemand eine Trommel und später regelmäßig einen Gong und neben den Teilnehmern sind wir natürlich auch wach.

Von Larjung geht es bergauf bis nach Narikot, ein niedliches dort in der Höhe. Nach unten nehmen wir den falschen Weg per Straße, weil wir den Trail verloren haben. Unten finden wir ihn wieder und es geht wieder aufwärts zu den Seen. Bevor wir den ersten See erreichen, erschrecken wir uns kurz, als auf einmal eine Herde Yaks vor uns steht. Die Tiere sind einfach riesig. Am ersten See, der recht unspektakulär ist, machen wir Pause und der zweite See ist deutlich schöner. Wir sind aber froh, weil etwas kaputt, als wir wieder unten sind. Der Weg zieht sich, aber dann erreichen wir zum Mittagessen Kalopani und lassen uns in einem sonnigen Innenhof für ein Dal Bhat nieder.

Erst hatten wir noch einen Abstecher zum Titisee machen wollen aber das wären noch 2 Stunden extra gewesen. Anfangs hatten wir nicht gedacht es bis nach Ghasa zu schaffen, aber ein Stück nach Kalopani fängt ein schöner Trail durchs Grüne an. Von der schönen Landschaft motiviert kommen wir schnell voran. Kevin sieht sogar einen Gibbon-Affen. In Ghasa wären wir fast im ersten Guesthouse geblieben, aber da es keinen Internetempfang gibt, macht sich Kevin weiter auf die Suche, da wir seine Mutter zu ihrem Geburtstag anrufen wollen. Ich bleibe noch kurz, weil ich mit einem französischen Pärchen im Gespräch bin. Dann will ich Kevin hinterher, kann ihn aber im ganzen Dorf nicht finden. Also gehe ich ins Guesthouse zurück, falls Kevin zurückgegangen ist, treffe ihn dort aber auch nicht an. Also gehe ich nochmal den ganzen Weg bis zum Dorfende und wieder rauf. Beim dritten Mal bin ich schon in Sorge, obwohl das natürlich lächerlich ist. In so einem winzigen Dorf kann niemand verloren gehen, aber wo soll Kevin denn sein?! Was ich nicht wusste ist, dass nach dem Checkpoint und dem Tor des vermeintlichen Dorfendes weiter unten noch ein paar Lodges stehen. Als ich schon angefangen habe, die Einheimischen zu fragen, ob sie einen Wanderer mit grüner Jacke gesehen haben, kommt Kevin mit verschwitzt entgegen. Weiter unten wäre eine Lodge mit Internet gewesen, aber der Besitzer war so unsympathisch, dass Kevin dort nicht bleiben will. Zum Glück hatten wir Kevins Mutter mittags schon per WhatsApp gratuliert. Wir werden den Anruf auf den nächsten Tag verschieben. 

Auf der Suche nach Kevin hatte mir eine sympathische Frau ihre Unterkunft für umsonst angeboten und dort kehren wir jetzt ein. Mit einem älteren Engländer sind wir die einzigen Gäste. Der Dining Room ist sehr gemütlich und das Dal Bhat sehr lecker. Der Engländer ist ein erfahrener Wanderer, Reisender, Bergsteiger und Abenteurer und wir lauschen interessiert seinen Geschichten (nach einer illegalen Bergbesteigung in Pakistan von einem Armeehubschrauber vor der Polizei gerettet; vor dreißig oder vierzig Jahren trafen sich die Reisenden in Bangkok auf der Post, um zu sehen ob sie Post von ihren Familien bekommen hatten; er und ein Freund waren stolz eine Bergwand in der Schweiz in 2 Tagen geschafft zu haben und der im April 2017 in der Nähe des Everest verstorbene Ausnahmebergsteiger Ueli Steck hatte die Strecke mal eben so in vier Stunden absolviert; früher waren die Porter in Nepal barfuß gegangen und vieles mehr).


Nuestro sueño se interrumpió temprano. En el Lodge se celebraba un retiro espiritual budista. La noche anterior ya habíamos escuchado los cantos, además del griterío de los amigos del dueño. A las 5 en punto empezaron con un tambor y luego le prosiguió un gong.

De Larjung el camino sube hasta Narikot, un pueblo pintoresco en la altura. Para bajar tomamos la calle, porque habíamos perdido el camino. Al bajar lo volvimos a encontrar y seguimos hasta llegar   a los lagos. Antes de llegar al primero nos asustamos un poco cuando nos encontramos con un grupo de Yaks que se nos quedaron mirando.  En el primer lago hacemos una pausa para descansar y continuamos hasta el segundo lago, que era el mas lindo de los dos.

Estuvimos contentos de estar de vuelta abajo, porque estamos bastante cansados. El camino se nos hizo un poco largo. Para el almuerzo llegamos a Kalopani. Nos sentamos en un patio soleado y comimos un Dal Bhat.

Al principio queríamos también pasar por el lago Titi, pero habrían costado dos horas adicionales. Pensamos que sin embargo no íbamos llegar hasta Ghasa pero poco después de Kalopani se abrió un camino bonito. Motivados por el camino avanzamos rápido. En los árboles vimos a uno de los monos Gibbon.

En Ghasa casi ya nos quedamos en el primer guesthouse, pero lamentablemente no tenían acceso internet. Era el cumpleaños  de mi madre, y la queríamos llamar para saludarla. Salí entonces a buscar un lugar donde haya wifi para poder llamar. Chris se quedó charlando con una pareja de franceses mientras yo buscaba.

En las afuera del pueblo encuéntrenlas un Lodge con internet, pero el dueño fue tan antipático que no me quize queda.  En el pueblo me encuentro de vuelta con Chris con cara de preocupada, pensado que me habia pasado algo porque hacia un rato que estaba buscando alojamiento y todavía no habia vuelto. Pobre, habia pensado que me habia pasado algo.

Me cuenta Chris que una mujer simpática le ofreció alojamiento gratis y ahí nos quedamos esa noche. Conocimos a Dave, un inglés en sus sesentas que tenia muchas historias para contar. Con él éramos los únicos huéspedes.
Cenamos juntos y nos contó historias de sus viejas y de sus aventuras como alpinista. Tuvimos una charla muy interesante. Nos contó una vez cuando ascendió ilegalmente a una montaña en Pakistan y por suerte un helicóptero militar los termina salvando de tener problemas con la policía local; ó cuando hace treinta años atrás (en la época que no habia internet) iba a los correos de los países a ver si había recibido noticias de su familia ó regalos para las navidades.












DAY 20: Ghasa (2.120m) - Tatopani (1.290m).  3.12.2017

Nach einem eher unspektakulären ersten Abschnitt, finden wir gegen frühen Mittag einen herrlichen Platz in der Sonne für Mate und Kekse. Hinter uns ein Hirte mit seinen Ziegen, vor uns der Fluss und gegenüber ein kleines Dorf. Nach der Pause führt der Weg recht steil bergauf zu einem entzückenden Dorf. Dort wollen wir eigentlich zu Mittag essen, aber finden nichts. Alle Frauen scheinen bei der Feldarbeit zu sein. Da es viele Mandarinenbäume gibt, spricht Kevin jemanden an, ob wir Mandarinen kaufen können und bekommt eine Tüte geschenkt. Frisch vom Baum gepflückt! Wir verspeisen sie mit Blick auf einen Wasserfall und verschieben unser Mittagessen auf Tatopani, wo wir um halbdrei ankommen und eine schöne Unterkunft finden. Es gibt einen großen Garten und eine schöne Terrasse. In der Sonne bestellen wir ein Dal Bhat und eine Minestrone und steuern anschließend die heißen Quellen des Ortes an. Wir müssen nur vom Garten eine Treppe runter und sind schon da. Als ich ein paar Einheimische ihre Wäsche waschen sehe, laufe ich nochmal zurück zu unserem Zimmer, um unsere Schmutzwäsche zu holen. Zuerst geht es aber in den betonierten Pool, wo schon andere Touristen sitzen und Bier trinken. Wir gönnen uns auch ein San Miguel. Ich sage immer wieder zu Kevin "Esto es la gloria!", es ist einfach unfassbar toll. Ein absolutes Highlight an der frischen Luft im heißen Wasser zu sitzen! Nach all der Kälte, die wir erduldet haben. Ich hatte erst befürchtet das Wasser wäre nicht warm genug, aber zum Ende hin ist es sogar eher zu heiß und man muss ab und zu mal aufstehen, um den Körper abzukühlen. Zwischendurch duschen wir (hatten wir schon ein paar Tage nicht mehr) und ich wasche die wichtigsten Kleidungsstücke an einem Rohr, aus dem auch heißes Wasser rauskommt. Danach geht es wieder ins Becken und wir sitzen auch noch im Wasser als es dunkel ist. Wieder zurück in unserem Zimmer, werden aber wieder alle Lagen angezogen, um nicht zu frieren. Kevin nutzt die Dunkelheit, um im Garten ein paar Orangen zu pflücken und danach gibt es Dal Bhat und einen Burger bevor es ins Bett geht. 

Después de caminar un tramo aburrido, encontramos al medio día un lugar hermoso en el sol para tomar mate y comer galletitas. Atrás nuestro, en los pastizales, un pastor arreaba sus cabras. Por delante teníamos el río y cruzando el río se veía un pueblo pequeño, donde construían algunas casas. 

Después de la pausa el camino nos llevó cuesta arriba. Teníamos ganas de hacer la pausa para almorzar, pero no encontramos ningún guesthouse abierto. Las mujeres del pueblo  trabajaban sus campos y no atendían la cocina a esa hora. 
Como había muchos árboles de mandarinas, preguntamos a un hombre si podríamos comprarle algunas mandarinas. El campesino nos regaló una bolsa con mandarinas de un árbol. Eran deliciosas! 

Comimos las mandarinas con vista a una cascada y posponemos el almuerzo hasta el siguiente pueblo: Tatopani. Llegamos a las dos y media a Tatopani. Encontramos un hospedaje lindo. Las cabañas estaban en un jardín grande. El jardín estaba lleno de árboles naranjas.  Afuera de la cocina del guesthouse, había una linda terraza para comer. Nos pedimos de almuerzo un Dal Bhat y una sopa minestrone. 

Por la tarde, lo mejor. Fuimos a las aguas termales. Solo teníamos que bajar unas escalera para llegar. Cuando vemos que algunos locales están lavando su ropa, Chris vuelve a nuestra habitación para buscar nuestra ropa sucia. Entramos a la pileta, onde ya estaban otros turistas descansando tomando cerveza. Nosotros también nos compramos una cerveza San Miguel. 

Chris no puede parar decir que "esto es la gloria!". Después de tanto frío es un highlight absoluto disfrutar el calor del agua al aire libre. Se hizo de noche, y todavía seguíamos ahí, disfrutando del agua caliente sin sentir el frío que hacia afuera. A la vuelta en nuestra habitación nos volvemos a vestir y nos vestimos con todas las capas de ropa para no pasar frío.

Aproveche de la oscuridad para robar naranjas de los arboles del jardín. Chris me decía que pare, que ya eran suficientes, pero yo  quería más =) 

Cenamos un Dal Bhat y una hamburguesa y de vuelta a la habitación me lleve un par de naranjas más.
















DAY 21: Tatopani (1.290m) - Ghorepani (2.750m).  4.12.2017

Nachdem es die letzten Tage eher bergab ging, steht uns heute nochmal ein krasser Aufstieg bevor und es wird ein langer Tag werden. Wir kommen durch idyllische Dörfer und überall sieht man Mandarinenbäume. Eine Frau bietet uns Mandarinen an und will uns, wie später noch viele andere, Haschisch verkaufen, was wir dankend ablehnen. Die Landschaft ist idyllisch und es ist immer wieder beeindruckend zu sehen, wie die Hänge in Terrassen zum Anbau von Reis, Getreide und Gemüse verwandelt wurden. 

Wir verpassen den richtigen Zeitpunkt zum Mittagessen und es ist fast zwei als wir wieder einen Ort erreichen, wo es ein Restaurant gibt. Aber dafür ist es ein super Platz in der Sonne mit Aussicht auf die Hügel und wir beobachten bis das Essen kommt zwei kleine Ziegen, die gegenüber witzig miteinander spielen. Sie ärgern die Hühner, springen auf und ab und sind zu niedlich. Nach dem Essen geht es stetig bergauf und der Weg scheint kein Ende zu nehmen. Es ist halbsechs als wir endlich in Ghorepani ankommen. Wir finden eine Unterkunft, wo sogar ein Ofen an ist und kommen mit einem netten Chilenen ins Gespräch. Außer uns sind noch 4 Inder zu Gast, die beim Dal Bhat alle ihren Spinat zurückgehen lassen. Wir schmunzeln, denn sie hätten ihn ja liegen lassen können, aber es muss jemand kommen und den vieren den Spinat wieder vom Teller nehmen. 

Wir gehen früh ins Bett, denn für den nächsten Tag haben wir den Wecker schon auf fünf Uhr gestellt. Wir wollen zum Sonnenaufgang auf dem Poonhill sein.


Llegar a Ghorepani fue un horror. Estabamos muy cansados y el camino era todo cuesta arriba, sobretodo al final. Pasamos por algunos pueblos. En las casas se veían los árboles con mandarinas, y algunos tenían plantaciones de arroz. Al pasar por las casas, la señoras nos ofrecían mandarinas y otras cosas que se plantaban para fumar... Compramos mandarinas.



Al mediodía encontramos al fin un restaurant para almorzar. Habíamos pensado que nunca llegaríamos, porque en los pueblos anteriores no había lugar donde comer. Las cabras que andaban sueltas,  jugaban corriendosé unas a otras y nos miraban. También molestaban a las gallinas. 



Por la tarde el camino sigue hasta las cinco y media que llegamos a Ghorepani. Que cansancio teníamos después de 21 días de montaña! Nos costó mucho llegar. 



En el Guesthouse donde nos quedábamos también había un Chileno, con el que nos quedamos charlado un poco y quedamos para ir la próxima mañana a Poonhill.






DAY 22: Ghorepani (2.750m) - Poonhill (3.210m) - Nayapul (1.050m) - Pokhara (800m)

Als der Wecker klingelt (mit dem schrecklichen Beerdigungskrach aus Kambodscha), sage ich zu Kevin "Und wenn wir einfach liegen bleiben?", aber wir sind ja mit dem Chilenen verabredet. Den treffe ich dann auch direkt im Flur auf dem Weg zur Toilette, aber er ist nur aufgestanden, um uns zu sagen, dass er nicht mitkommen wird, weil er spät eingeschlafen ist und Kopfschmerzen hat. So machen wir uns kurz vor halbsechs ohne ihn auf den Weg und mit uns sind jede Menge Leute mit ihren Taschenlampen unterwegs. Nach unzähligen Stufen erreichen wir nach einer knappen Stunde unser Ziel. Auf dem Poonhill ist schon einiges los, aber wir ergattern noch einen Platz auf einer Mauer. Ich setze mich auf meine Handschuhe und bereite Mate vor. Mit unserem Tauchsieder hat Kevin heute Morgen schon heißes Wasser gezaubert. Der Horizont ist schon ein orangener Streifen, aber ich habe keine großen Erwartungen, da es sehr bewölkt ist. Trotzdem bietet sich uns ein fantastisches Schauspiel, vielleicht gerade wegen der Wolken färbt sich der ganze Himmel orange und nach und nach fangen auch die vielen Bergspitzen "Feuer". Es ist ein gelungenes Finale für unseren Trip!!!

Heute ist unser letzter Tag und weil wir das wissen, fühlen wir uns kaputt und wollen nach dem tollen Sonnenaufgang nur noch weiter und ankommen. Auf dem Weg zurück zu unserer Unterkunft treffen wir die Inder wieder und unterhalten uns nett mit Ihnen. Sie studieren im Osten Indiens und sind nur für drei Tage nach Nepal gekommen.
In der Lodge gibt es zum Frühstück Chapati mit Omelette und dann beginnt der schmerzhafte Abstieg. Mindestens vier Stunden geht es hohe unregelmäßige Stufen herunter. Es ist schlimm für die Knie und anstrengend, weil man sich auf jeden Schritt konzentrieren muss. Wir sind darüber hinaus überrascht, wieviel los ist. Hatten wir die Tage vorher kaum andere Trekker gesehen, sind heute viele Leute auf dem Weg nach oben. Der kurze Hike zum Poonhill ist populär und man muss die Stufen auch hoch, um zum Annapurna Basecamp zu gelangen. 

Die letzten Stunden wechseln sich zum Glück Trail und Straße ab, was deutlich angenehmer zu gehen ist. In Birethani müssen wir das letzte Mal unsere Trekking Genehmigung vorzeigen und ein Bus will uns schon mitnehmen. Wir wollen aber noch die letzte halbe Stunde bis Nayapul gehen, um es bis ans Ende geschafft zu haben. Außer uns scheint das aber niemand zu machen. Hatte es ins Birethani noch unzählige Unterkünfte und Souvenirläden gegeben, ist Nazapul eher hässlich und etwas vermüllt. 

Wir wimmeln den unfreundlichen Taxivermittler ab, der bis wir kamen noch einen Fahrer angeschrien hatte. Als ich die Straße erreiche, fährt gerade ein Bus vorbei, der für uns anhält und nach Pokhara fährt, wo wir hinwollen. Es ist sehr voll, aber es werden zwei Pätze für uns organisiert. Bei lauter typischer Musik schaukeln wir los und ich habe ein Dauergrinsen auf dem Gesicht. Wir haben es geschafft! Was für eine Tour, es war wundervoll! Der letzte Tag mit über 2.000 Metern Abstieg hat uns nochmal alles abverlangt, aber es hat sich auf jeden Fall gelohnt! Das Wissen, dass wir noch mehr Zeit in diesem sympathischen Land verbringen werden, macht mich sehr glücklich.

Nach zwei Stunden kommen wir in Pokhara an und es ist schon dunkel. Wir müssen noch zwei Kilometer laufen bis wir das Viertel Lakeside erreichen, in dem die meisten Unterkünfte liegen. Wir schauen uns zwei Unterkünfte an und bleiben im Poonhill Guesthouse. 

Nachdem wir unsere Rucksäcke abgestellt haben, machen wir uns schnell wieder auf den Weg, um essen zu gehen. Wir bleiben in einem kleinen Straßenlokal, aber werden enttäuscht. Das Curry hat keinen Geschmack, die Chapatis sind mega dünn und auch die Momos sind nur so lala. Zum Glück äußern wir unseren Unmut nicht laut, denn der Kellner, der für uns als Nepali durchgegangen wäre, kommt in Wirklichkeit aus Peru. Er gibt uns ein paar Reisetipps für Peru und danach machen wir uns auf den Weg. Da wir noch nicht satt sind, kehren wir in unmittelbarer Nähe unserer Unterkunft noch einmal ein und bestellen zwei Falafel. Ich verzweifele fast, weil das Essen ewig dauert, aber dann kommt eine riesige Portion. Jetzt sind wir viel zu satt. Unser erstes Essen zurück un der Zivilisation hatte ich mich gelungener vorgestellt, aber wir haben die nächsten Tage noch Zeit leckere Gerichte zu bestellen.


El despertador sonó ( con la marcha nupcial que había grabado de un funeral en Cambodia) Chris me pregunto: "Y si nos quedamos!?". La respuesta fue: No, hay que ir a ver el amanecer en Poonhill! El chileno se dio de baja, y no vino porque se sentía mal. 


Salimos a las cinco y media, todavía oscuro. Fue fácil encontrar el camino que subía a Poonhill, porque sólo había que seguir las linternas de los otros que iban subiendo. 

Llegamos a tiempo y nos dio tiempo de prepararnos unos mates. El amanecer fue fantástico: Los Annapurnas entre las nubes rojizas, que parecían fuego. Fue un buen final para culminar con el circuito.

Volvimos a nuestro Gusthouse después de haber visto el amanecer. Desayunamos y nos preparamos para el último día de trekking del circuito. Estabamos cansados. El camino fueron cuatro horas de escaleras cuesta abajo, parecía la escalera sin fin. 
Cuando por fin habíamos descendido hasta donde no habia más escalera,  nuestro cuerpo nos pedió una pausa. Comimos un Dal Bhat donde unos porters también almorzaban. Dos horas más de caminar y terminó nuestro circuito. Llegamos a Nayapul!

En Nayapul se peleaban los taxistas por llevarnos a Pohkara, aunque nosotros teníamos bien decido que íbamos a volver con el autobús local. Llegó el autobús local y apenas subimos comenzó "el baile". Sentarse fue desafiante, ya que cuando pusimos un pie arriba del bus, arrancó a toda velocidad. El bus venia cargado de energía. Nosotros felices de haber terminado el circuito, casí ni nos damos cuenta de los saltos que daba el bus por el mal estado de las carreteras.

A Pohkara llegamos dos horas más tarde,  de noche y al bajar del bus todavía quedaban 2km hasta llegar cerca del río, donde se encontraban todos los hospedajes. Con todo lo que ya habíamos caminado, 2km no era desafío para nosotros. Encontramos alojamiento en Poonhill guesthouse.
Buscamos por la zona un lugar donde cenar y encontramos un restaurant con algunos turistas extranjeros cenando. El camarero era peruano y de tanto en tanto charlábamos con el cuando se desocupaba. La comida dejó lamentablemente mucho que desear. Nos quedamos con las ganas de comer más. Cerca de casa había un local donde se podíaa comer Fast Food. Sorprendente mente tenía platos como Falafel, Pide, ensaladas griegas. Pedimos dos Falafel que tardaron lo suyo. Cuando llegaron los platos nos dimos cuenta lo grande que eran las porciones. Esa noche dormimos con la panza llena. 


















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