domingo, 1 de abril de 2018

Kathmandu

Es gibt keinen direkten Flug von Phnom Penh nach Kathmandu und so machen wir einen Zwischenstopp in Kuala Lumpur. Da die beiden Flüge von verschiedenen Airlines angeboten werden, bauen wir vorsichtshalber eine Übernachtung in Kuala Lumpur als Puffer ein. Eine gute Stunde dauert es bis wir mit dem Bus das Zentrum erreichen und wir erkennen ein paar Gebäude von unserem Besuch vor zweieinhalb Jahren wieder. Da unsere Unterkunft nicht weit weg ist, gehen wir direkt zu Fuß los, haben aber vergessen, dass die Stadt aus lauter Schnellstraßen zu bestehen scheint, wo man als Fußgänger schlecht durchkommt. So gehen wir wieder zurück zum Busbahnhof und nehmen die Metro. Überall in der Station drehen sich riesige Ventilatoren und ich behalte trotz des schwülen Wetters meine Jacke an, um mich nicht noch mehr zu erkälten.

Kevin hat ein super Hostel ausgesucht, das modern und neu ist, so richtig zum Wohlfühlen. An der Rezeption gibt es heißes Wasser und so wollen wir als erstes ein paar Mates auf der Dachterrasse trinken. In der Ferne sind die berühmten Patronas Türme zu sehen, aber der Himmel ist grau und nach ein paar Minuten flüchten wir vor den ersten Regentropfen nach drinnen.

Kevin hat im Internet einen Tischtennisverein ausfindig gemacht. Die nette Dame an der Rezeption ruft für ihn an und wenig später bricht er zur Halle auf. Vorher macht er noch einen Umweg über die Post, denn ausser ein paar Postkarten haben wir ja immer noch den Panda aus China für unseren Neffen im Gepäck (das Päckchen wird über vier Monate unterwegs sein!).

Ich mache es mir im unteren Bett gemütlich und recherchiere die einzelnen Etappen des Annapurna Circuits. Irgendwann treibt mich aber der Hunger raus. Außer Frühstück und einem Eis, haben wir noch gar nichts gegessen. Es ist 19 Uhr und da ich nicht genau weiß, wann Kevin vom Tischtennis zurückkommt, gehe ich schon mal los. Direkt auf der anderen Straßenseite gibt es ein indisches Lokal, in dem ich für wenig Geld Reis, Chapati und ein leckeres Eiercurry bestelle. Ich versuche, wie die anderen mit der Hand zu essen, aber spätestens beim Reis muss ich passen und steige doch auf die Gabel um. 

Wenig später stößt Kevin dazu. Er ist ganz kaputt, weil er den ganzen Weg zur Halle zu Fuß gelaufen ist. Für ihn gibt es auch Eiercurry und nach dem Essen gehen wir direkt ins Bett. Am Morgen hatte der Wecker schon um halbfünf geklingelt und morgen müssen wir auch wieder früh zum Flughafen.

El llegar a Katmandú fue uno de los momentos más remarcarles de nuestro viaje. Definir la experiencia vivida en Nepal no es cosa simple. Pero para empezar vamos a decir que para llegar a Katmandú tuvimos que hacer una escala en Kuala Lumpur, donde nos quedamos una noche y salimos a la mañana siguiente al aeropuerto

Bajamos del avión y  tomamos el bus hasta KL Central. De ahí tomamos el metro hasta El Barrio Chino. El tiempo no era muy bueno al bajar del metro. Llovía y era muy húmedo. Nos pusimos las camperas de lluvia, (rojo botón)  y seguimos a pie. Paramos en un McDonnalds de camino para comer un Sunday y con el helado en la mano llegamos a nuestro hostel 1000 Miles.

Encontramos un hostel fantástico en KL. En el lobby llenamos el termo con agua caliente, nos fuimos a la terraza a brindar con un mate y disfrutar de la vista a lo lejos de las torres Petronas. No duró mucho el festejo porque el agua lo hecho a perder, otra vez sopa! (lluvia).

Encontré un club donde jugar Tenis de Mesa, así que por la tarde salí primero al correo para enviar el Panda, que habíamos compramos en China y no lo habíamos podido enviar a mi sobrino. Llegué media hora antes de que cierre el correo. Yendo de un piso al otro hice a tiempo para enviarlo y hoy puedo contar que después de 4 meses llegó a destino =)

Después me fui al club a jugar un poco de tenis de mesa con locales malayos. Me recibieron muy bien y pasamos una muy buena tarde. De camino al club, un hombre en la moto ve mi camiseta y me pregunta si juego Tenis de mesa. Nos quedamos unos minutos hablando y me invitó para que la próxima vez vaya a su club a jugar.

Chris se quedó en casa ya que no se sentía muy bien é investigo algunas etapas del circuito de los Annapurnas.

A la vuelta del club cenamos frente a nuestro alojamiento, en un restaurant indio, un curry de huevos y nos fuimos a la cama, ya que a las 5:30 había que despertarse para ir a tomar el vuelo a Katmandu.






Obwohl das Frühstück offiziell erst um sieben anfängt, dürfen wir schon mal zugreifen. Im Stehen gibt est auf die Schnelle Cornflakes mit Milch, ein Marmeladentoast und einen Tee und los gehts im strömenden Regen zur Metro. Zum Glück haben viele Geschäfte ein Dach, so dass wir nicht allzu nass werden.

El desayuno no estaba oficialmente incluido, pero nos invitaron a desayunar de todas formas. Rápido comimos unos cornflakes con leche y con una tostada en la mano salimos para tomar el metro. Amaneció mientras estabamos viajando en el metro. En la estación KL Central volvimos a tomar el bus que nos para ir  al aeropuerto.


Nach dem Check-In fällt mir auf, dass wir weder um einen Fensterplatz gebeten noch uns erkundigt haben auf welcher Seite man am besten sitzt. Dabei fliegen wir doch über das Himalaya. Als wir im Flugzeug unsere Reihe erreichen, müssen wir laut lachen. es ist die einzige Reihe, die kein Fenster hat! 

Als wir in Kathmandu ankommen, schmunzeln wir über das kleine, niedliche Flughafengebäude auf das alle zulaufen. Beim Visum können wir zwischen einem und drei Monaten wählen und entscheiden uns vorsichtshalber für drei Monate (welch ein Glück!). Es dauert nochmal eine ganze Weile bis wir unser Gepäck haben aber dann sind wir draußen. An den Taxis vorbei machen wir uns auf die Suche nach dem Bus. Wie so oft sind wir die einzigen Touristen im Bus. Dabei geht es nicht so sehr um den günstigeren Preis, sondern so bekommt man gleich mehr von Land und Leuten mit. Nach zehn Minuten Wartezeit kommt ein anderer Bus, in den wir umsteigen und dann zuckeln wir los und rumpeln ab und zu durch ein paar Schlaglöcher.  Neben dem Busfahrer, gibt es einen weiteren Angestellten, der kassiert und ansonsten immer halb aus dem Bus hängt und den Leuten auf der Straße zuruft, wo der Bus hinfährt. Wenn man irgendwo ist, wo viele Busse abfahren, ist das ein ganz schönes Geschrei :)

Llegamos al aeropuerto, despachamos las valijas y al subir a avión nos llevamos sorpresa de que nos tocaron asientos sin ventana. La expectativa de ver el Himalaya desde los aires se nos vino abajo. Tendríamos que tener paciencia y verlo más adelante...

Aterrizamos en Katmandú. La primera memoria que se me vine a la mente era la del juego Carmen de San Diego. Hasta ahora solo conocía Katmandu por el juego en el que había que buscar al ladrón. Mi hermano me manda un mensaje con la imagen del juego.

El aeropuerto era el más chico que había visto hasta el momento. Tramitamos nuestras visas al salir. Se podia elegir entre visas de 1 ó 3 meses. Sin tenerlo muy claro de principio optamos por la de 3 meses (muy correcta la decisión).

Al salir del aeropuerto encontramos el bus local para viajar a Thamel, el centro turístico de Katmandú. Básicamente donde paran los Guiris. Cuando lleno estaba el bus, comenzó nuestro primera experiencia Nepalí. Nos sentamos en el fondo del autobús. Una persona, el ayudante del chofer,  se encargaba de cobrar a los pasajeros y además gritaba desde la puerta a donde se dirigía el bus, para los de afuera puedan subirse al bus correcto. Divertido fue el primer viaje en bus, ya que buenos saltos daba debido al mal estado de las calles. Nos bajamos en Ratna Park, a unos 20 minutos a pie de Thamel.


Rausgelassen werden wir am Ratna Park und müssen noch zwanzig Minuten zu Fuß gehen. Unser Hotel liegt im touristischen Viertel Thamel, wo die breiteren Straßen aufhören und alles sich durch kleinere Gassen schiebt. Darum haben alle Taxis die Größe des Wagens auf dem unteren Bild. Auch an einer Wasserstelle, wo Frauen Wäsche waschen, kommen wir vorbei. 

Caminamos desde el parque hasta nuestro alojamiento y un mundo nuevo de sensaciones se nos avecinó. Las calles desbordaban. Desde los autobuses y las minivans gritaban los ayudante de chofer a donde se dirigían. Las motos por todas partes. Abundaban de motos y personas.  Todo nos llamaba la atención:
Las vestimentas coloridas de las mujeres.  Los olores a comida y a sahumerios, los ruidos de las bocinas, el smog. La música que había en los locales. Era un mundo nuevo y apenas lo empezábamos a descubrir. 
Pasamos por unas fuentes grandes donde mujeres lavaban la ropa en las calles. En grandes piletones eran las mujeres las que tratan sus vestimentas para lavarlas a mano. Y supongo que también era un encuentro social para ellas, ya que las mujeres se las veía menos que a los hombres en eventos sociales.

Las calles no estaban asfaltadas. La tierra y el polvo de las calles era una lucha constante para los que barrían con sus pequeñas escobas las calles. El aire se sentía un poco pesado por el smog y las tierra.



Der junge Mann an der Rezeption ist ausgesprochen nett und wir beziehen unser einfaches Zimmer im Dolphin Guesthouse. Der Hunger treibt uns wieder vor die Tür, aber zum Glück ist gleich gegenüber ein kleines Lokal, das leckere Currys mit Nan serviert. Weil wir hungrig sind und alles so günstig ist, bestellen wir viel zu viel, aber das wird uns in den nächsten Tagen noch öfters passieren. Nach dem Essen merken wir, dass wir zwei Flüge hinter uns haben und noch ganz schön angeschlagen sind und so geht es ins Bett zum Ausruhen.

Llegamos al Dolphin Guesthouse, nos acomodamos en nuestra habitación y salimos almorzar.
Terminamos decidiéndonos por un lugar, con mucha pinta de local, que quedaba justo frente al nuestro alojamiento. Pedimos con abundancia. Era tan barato que nos dejamos llevar, Terminamos con la panza llena después de comer y nos fuimos a dormir ya que teníamos sueño acumulado de los últimos vuelos.


Morgens frühstücken wir jeden Tag auf der Dachterrasse. Mal selbstgemachten Obstsalat, mal einfach Nans von gegenüber und einmal gönnen wir uns auch das Frühstuck des Hotels. Wird es abends frisch, so dass man eine Jacke braucht, ist es in der Sonne herrlich warm. An Tagen mit weniger Smog, sieht man in der Ferne den Monkey Tempel, den wir noch besichtigen wollen.

Por las mañanas desayunábamos en la terraza. Ó bien nos comprábamos algo de fruta en la calle y nos hacíamos ensalada de fruta, ó comprábamos Nans en el local de frente y tomábamos mate,  ó pedimos desayuno. Desde la terraza se podia ver en días claros, cuando no había mucho smog, el Monkey Temple.



Ich bin die ganzen Tage in Kathmandu nicht wirklich fit und wir beide husten. Darum machen wir nur kurze Streifzüge durch Thamel und verbringen die Nachmittage oft im Bett. In die Berge wollen wir erst aufbrechen, wenn wir wieder fit sind. 
Anscheinend werden wir gleich als Neulinge erkannt in den quirligen Gassen, denn wir werden von vielen Leuten angesprochen, die uns eine Tour verkaufen wollen. Einem Menschen folgen wir in ein Büro, weil wir einfach mal hören wollen, was angeboten wird. Der junge Chef ist sympathisch, aber eigentlich wissen wir schon, dass wir auf eigene Faust loswollen.

Chris no se sentía muy bien y los dos empezamos a tener dolor de garganta. Pasamos varios días en Katmandú esperando mejorar para irnos a las montañas, pero no mejorábamos. Los relatos de Katmandu no son cronológicos, ya que pasamos algunos días en cama intentando descansar y solo salimos para comer ó para completar el inventario que nos faltaba para ir a las montañas. Agencias de turismo nos quisieron vender los Trekking al Annapurna y al Everest.  Después de averiguar decidimos que no necesitabamos un guía para hacerlo y nos íbamos a animar a hacerlo por nuestra cuenta, empezando por el circuito de los Annapurnas.


Mir gefallen die Wagen, auf denen Erdnüsse oder Obst verkauft werden. Als wir diesen Verkäufer fragen, ob wir ein Foto mit ihm machen können, wackelt er mit dem Kopf und wir denken erst er sagt nein, weil wir diese in Nepal und Indien typische Kopfbewegung noch nicht kennen.

Los vendedores ambulantes fue otra de las cosas que me encantaron de Katmandú. Y esa vez fue la primera vez que me hicieron el gesto típico con la cabeza moviendo de izquierda a derecha de hombro a hombro. Mi intuición me hacia pensar que decían que: "No"  hasta que logre entender lo que significaba: "No hay problema, pibe. Hace la foto ;)"


Manchmal muss man vor den Rollern oder den kleinen Taxis zur Seite springen oder es verstopfen Fahhradrikschas den Verkehr. In den zahlreichen Läden werden neben Trekkingsachen, Klangschalen, Kashmirpullover, Pashminas und alles andere angeboten, was das Touristenherz höher schlagen lässt. Hätten wir euch eine Flöte als Souvenir mitbringen sollen? Alle Gassen sind mit Gebetsfahnen geschmückt, es riecht nach Räucherstäbchen und aus vielen Läden erklingt das gleiche Mantra vom Band.

Por las angostas calles circulaban en mayor medida las motos,  bicirickshas, taxis y bicicletas. El ruido era otra de las cosas que nos hacia sentirnos mas débiles al estar engripados. Las bocinas. Fue estresante caminar por Thamel. El aire era malo, los ruidos, y los estrechos lugares por los que uno tenia que caminar para avanzar. Pero por otro lado, con un poco de distancia, hoy lo veo sorprendente.
Los shops de artesanías tibetanas; los inciensos; Los que te querían vender las pashminas de cashmere; El "Om mani padme hum" que termina sintiéndose como el himno nacional; Los tuktukeros dealers; Los vendedores ambulantes de chai, mani y frutas; Los que tocaban el sarangi en la calle y te querían llevar a sus pueblos; Los que te querían vender el tour.





Am Flughafen hatte uns eine Holländerin vom Restaurant Muktinath erzählt und wir folgen ihrer Empfehlung gleich mehrmals. Es gibt ein leckeres Set mit Dal und verschiedenen Currys. Zum ersten Mal probieren wir Momos. Die mit Gemüse gefüllten Teigtaschen sind ein typisch tibetanisches  Gericht.

En el aeropuerto conocimos una holandesa y nos recomienda comer en el Restaurant Muktinath. Siguiendo el consejo almorzamos en el lugar, difícil de encontrar. Probamos por primera vez un Nepalí Set, que consistía de algunos Currys, un Dal (una sopa de lentejas),  raita (yogurt con especias ), Chapatis (panes típicos que no levan) y los memorables tibetanos Momos, en la foto como ravioles con una salsa de tomates y especias.




Am Nachmittag, wenn die Sonne tief steht wird es frisch und ich bin froh, dass ich meine dicke Jacke mithabe. Auch der Staub bzw. Smog macht sich bemerkbar und wir versuchen uns dagegen zu schützen. Leider treffen wir erst ein paar Tage später auf unserer Terrasse ein Paar, das uns rät Kathmandu zu verlassen, denn dann würde auch unsere Erkältung besser werden. Es stimmt, auch die anderen Gäste im Hotel hört man husten.

Despues de unos cuantos días no mejoramos. En la terraza de nuestro guesthouse hablamos con unos chicos que recién habían vuelto de hacer el circuito de los Annapurnas y nos recomendaron salir de Katmandu, porque no íbamos a mejorar; y con el aire fresco y puro de las montañas íbamos a estar mejor. Yo había tenido la misma idea unos días atrás y al ver que mucha de la gente que estaba en Katmandu tosía nos convencimos para salir. Tramité los permisos para ir hacer trekking en los Annapurnas y preparamos la lista de cosas que nos faltaban para resolverlo en los próximos días. 


Um nicht immer im gleichen Lokal zu essen, probieren wir etwas Neues aus und auch hier schmeckt es hervorragend, obwohl der Laden nach nichts aussieht.

Probamos otro local donde la comida estaba muchísimo mejor que en el turístico restaurant que nos habían recomendado. Comer donde comen los locales es siempre la mejor opción.


Wir drehen weiter unsere Runden durchs Viertel und schauen neugierig, was die Frauen anhaben, oder bewundern eine Stupa oder kleine Schreine am Straßenrand, über die wir stolpern. Es ist immer viel los und man kann einfach stehen bleiben und das Treiben um einen herum beobachten. Nach ein paar Stunden, bin ich dann aber immer kaputt und froh, wieder im Bett zu liegen. Bis Kevin einen Tag mit einem Tauchsieder wiederkommt, versorgt und der nette Hotelmanager mit heißem Wasser und hat uns auch eine dicke Decke gegeben. Im Zimmer wird es abends nämlich ganz schön kalt, so dass wir schon in Kathmandu teilweise mit Jacke schlafen. Wir gehen jeden Abend so früh ins Bett, dass wir wieder aus dem Schlaf gerissen werden, wenn die Jalousien der Geschäfte in unserer Gasse runterrasseln. Für die letzte Nacht tauschen wir sogar nochmal das Zimmer deswegen.

Por las noches era fresco y lamentablemente a veces un poco ruidoso. A la mente se me viene un recuerdo: "Los perros que de noche no te dejaban dormir y el ruido de las persianas de hierro que se cerraban de los negocios". Antes de salir al trekking teníamos que estar 10 puntos así pedimos cambiar nuestra habitación por una mas arriba donde se escuchaba menos el ruido proveniente de la calle. El encargado del hotel era una persona muy amable. Nos ofrecía mantas, agua caliente para te y chequeaba que nos sintamos cómodos a todo momento. 







Am dritten Tag fühle ich mich fit genug zum Swayambunath Tempel, auch Affentempel genannt, hochzulaufen. Einzelne Affen sind ja niedlich, aber in der Vielzahl, wie sie einen an der Treppe zur Stupa erwarten, hat man fast Angst, dass sie gleich über einen herfallen würden. Aber wir haben nichts Essbares dabei, was sie uns entreißen könnten. 
Der Tempel wurde bei dem schweren Erdbeben im April 2015 stark beschädigt. Der Stupa sieht man es nicht mehr an aber andere Gebäude des Tempels haben Risse oder sind noch nicht wieder komplett aufgebaut.

El tercer dia hicimos un paseo al templo Swayambunath (ó mal llamado por los turistas el Monkey Temple), que por cierto estaba lleno de monos al subir y al verlos ahí todos juntos era un poco "acojonante" =)

El templo fue muy afectado por el fuerte terremoto de abril en el 2015, así como varios lugares en Nepal. Por las calles se veía como la gente seguían refaccionando sus casas y negocios.





Als wir auf der anderen Seite wieder runter gehen, sehen wir Leute Münzen kaufen, mit denen sie auf ein Gefäß in einem Brunnen zielen und wir versuchen auch unser Glück bis wir beiden einen Treffer landen.

Al bajar del templo habia una fuente de agua. En un puesto se podían cambiar unos billetes de rupias a monedas y probar suerte intentando acertar la moneda dentro de una jarra. Ambos acertamos y nos aseguramos un buen porvenir en las montañas. 




An einem Nachmittag entdecken wir durch Zufall einen ruhigen Platz mit einer ähnlichen Stupa. Am Rand steht ein Kloster  das ganz ähnlich aussieht, wie die Gebäude, die wir in Chinas tibetischen Orten gesehen haben. Wir trinken einen Tee und lassen uns die Sonne etwas ins Gesicht scheinen. Eigentlich wollten wir nochmal wiederkommen, kommen aber darüber hinweg.

Desde el templo se podia tener una vista al valle de Katmandú. Encontramos una plaza con un carácter muy especial. Era ya tarde y la luz naranja del sol daba sobre la stupa y un templo tibetano, eran único. Además estaba fuera del caos de las motos y las calles. Hicimos la pausa. Tomamos un Té y dijimos que volveríamos a esta plaza algún día de nuestras vidas. 





Obwohl wir immer mal wieder in den ein oder anderen Laden geschaut haben, kaufen wir die zusätzlichen Sachen für unseren Trek auf dem Annapurna Circuit doch erst am letzte Tag vor Abreise. Es kommt allerhand zusammen (Fleecejacke, Wassertabletten, Mütze, Schal, 2 Thermoshirts, Stirnlampe, Wasserflaschen, Kekse). Wir packen die nötigsten Dinge in meinen großen und den kleineren roten Rucksack und alles andere können wir im Hotel lassen. Die nötigen Papiere (Trekkingerlaubnis und Eintrittskarte in die Annapurna Region) hatte Kevin schon ein paar Tage vorher besorgt. Die Nacht wird kurz, denn auf fünf haben wir schon unser Taxi zur Bushaltestelle bestellt. Nach 7 Tagen in Kathmandu geht es endlich in die Berge!

7 días pasamos en Katmandu, mejor dicho en Thamel... hicimos las compras para completar la indumentaria de trekking: Mapas, Camisetas térmicas, Linternas, Botellas de agua, pastillas potabilizadoras, galletitas y algunas cosas más.

La última noche no fue muy larga, ya que a las 5am un taxi nos llevó a la estación de buses. De ahí seriamos transportados a la primera estación para comenzar con el Circuito de los Annapurnas.

Katmandú fue la ciudad que nos llevó a las alturas...

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