miércoles, 20 de septiembre de 2017

Xining

Llegamos a Xining con el tren popular luego de haber viajado aproximadamente 15hs.  ´De la misma estación de trenes tomamos el bus que nos dejaba en nuestro hostel. Con ayuda del  GPS llegamos hasta la dirección. Estaba dentro de un bloque de edificios. Primero entramos al bloque equivocado. Al llegar al sexto piso, nadie nos respondía a la puerta. Llamamos por teléfono al hostel. El encargado hablaba muy poco inglés, pero había entendido que estábamos por ahí. Bajamos, é intentamos encontrar el hostel perdido entre los edificios. Al bajar, un grupo de ancianos sentados en su sillita nos miraban, y con señas nos apuntan un edificio. Vamos paso a paso siguiéndoles los pulgares a donde apuntaban, y cada tanto nos dábamos vuelta para corroborar que ibamos a donde nos apuntaban,  hasta que por fin subimos las escaleras del edificio correcto y sale Xin, el que manejaba el hostel. 
En nuestra habitacion había dos literas. Estaban desocupadas, por lo que habitación era para nosotros. Aprovechamos para hacer el primer lavado de ropa del viaje y nos sentamos un rato en el living. 

Tomé una de las dos guitarras que andaban por ahí y al cabo de un rato se acerca Xin y me da una guitarra diciendo "esta es mejor" (aunque no lo era). Así que me puse a tocar un rato hasta que fueron llegando otros huéspedes. Unos simpáticos de Malasia y más tarde apareció Charmaine (Noodles), una simpática mochilera irlandesa, que habia sido Backpacker toda su vida. Con ella tuvimos bastante charla. Nos contó sus experiencias y que estaba esperando tener el ticket de tren para ir al Tibet. Nosotros tambien queríamos ir al Tibet. Al hablar con ella nos dimos cuenta que no iba a ser posible porque este viaje habría que hacerlo con meses de anticipación. Así que ya descartamos la idea y sabíamos que íbamos a tener que planear más los próximos días como seguir el viaje.

Como ya era un poco tarde fuimos a cenar. La cena no resultó muy éxitosa, ya que la comida era muy aceitosa.  Después de la cena volvimos al hostel y nos sentamos un rato más con Noodles.  Compartimos un cerveza entre tres. En esa charla nos cuenta sobre el tiempo que vivió en Paí, Tailandia y como fue el parto de su hija en ese país. Y de su regreso con su hija después de 15 años. 

A la mañana siguiente Noodles fuimos a  desayunar con. Noodles al Restaurant que había estado yendo desde que llegó a Xining. Comemos ricas verduras, huevo y como es típico en China, te sirven el té. Gracias a ella habíamos encontrado el lugar donde comeríamos las próximas comidas. 

Por la tarde decidimos ir a visitar el templo Nan Chan y aprovechamos par hacer un paseo por subiendo el templo donde se abría un camino y se podía ver a ciudad desde un buen punto de vista. Volver a los templos Budistas fue para nosotros una gran alegría.

Nachdem wir am Vortag um kurz vor sieben Uhr abends in den Zug gestiegen waren, kamen wir am Sonntag, den 10. September, um halbvier in unserem Hostel an. Nur mit der Adresse hätten wir es wieder kaum gefunden. Wir zeigten einer Frau die Adresse auf chinesisch und sie schickte uns in den richtigen Hinterhof. Dort fanden wir ein Gebäude mit der richtigen Nummer und gingen zu Fuß in den 6. Stock, aber es machte uns niemand auf. Wir riefen im Hostel an, konnten uns aber nicht wirklich verständigen. Als wir wieder im Hof standen zeigten aber ein paar von den 10 Opis und Omis, die in einer Reihe auf kleinen Stühlen saßen in die richtige Richtung. Auf dem Weg zu einem anderem Gebäudekomplex drehten wir uns noch ein paar Mal um, um uns zu versichern, dass wir richtig waren und die Senioren gaben uns Zeichen. Auf der Treppe kam uns zum Glück der Hostelbetreiber entgegen (es hätte nämlich immer noch 3 verschiedene Eingänge gegeben) und nahm uns mit in den 6. Stock des letzten Eingangs.  

Der Aufenthaltsraum des Hostels war sehr gemütlich in tibetanischem Stil eingerichtet und von draußen kam viel Sonnenlicht rein. Ich liess mich in ein Sofa fallen und Kevin schnappte sich eine der zwei Gitarren, die herumstanden. Unser Vierbettzimmer hatten wir zum Glück für uns alleine. Nur das Bad war ein Desaster, aber das nimmt man auf einer langen Reise ab und zu so hin. Ich nutzte die Gelegenheit der Waschmaschine für den ersten Waschgang unserer Reise und danach ging es wieder zurück aufs Sofa. Außer uns kam noch ein Paar aus Malayasia an und wir machten die Bekanntschaft von Charmaine, einer sehr sympathischen Irin, die schon ihr ganzes Leben immer wieder mit dem Rucksack unterwegs ist. Sie war bereits im Besitz einer Einreisegenehmigung nach Tibet, aber wartete noch auf die Zusage ihres Zugtickets von Xining nach Lhasa. Wir hatten bereits in Dunhuang darüber gesprochen, vielleicht auch spontan nach Lhasa zu reisen, merkten aber dass eine Reise nach Tibet doch länger im Voraus geplant werden muss und verabschiedeten uns von der Idee.

Der Tag neigte sich dem Ende entgegen und so gingen wir nur schnell noch was Essen. Wir fanden ein Lokal, dass die gleichen Gerichte anbot, die wir schon in Dunhuang gegessen hatten (in Xining sind ein Drittel der Einwohner Hui Moslems), aber diesmal waren wir enttäuscht, weil das Essen sehr fettig war. 




Zurück im Hotel tranken wir noch ein Bier mit Charmaine und sie erzählte und von ihrer Zeit und Thailand und der Geburt ihrer Tochter dort in Pai. Weil sie blond und dünn war, hatten die Einheimischen ihr damals den Namen Noodles gegeben. Als sie nach mehr als 15 Jahren für einen Urlaub  zurückkehrte, um ihrer Tochter zu zeigen, wo sie auf die Welt gekommen war, hörte sie jemanden von weitem "Noodles" rufen. Man hatte sie nicht vergessen.

Am nächsten Morgen fragte uns Noodles, ob wir mit ihr frühstücken gehen wollten. Sie nahm uns mit in das Lokal, wo sie seit ihrer Ankunft in Xining jeden Tag hinging. Es gab leckeres Gemüse und hartgekochte Eier und natürlich Tee, der einem hier immer umsonst zu jeder Mahlzeit gereicht wird. So hatten wir ein Lokal gefunden, zu dem wir gern zurückkehren würden. 

Am Nachmittag machten wir uns auf den Weg zum Nan Chan Tempel, einem farbenfrohen Tempel auf einemHügel. Vom Tempel ging es anschliessend weiter bergauf bis zu einer Aussichtsplattform. 





Seguimos caminando hasta llegar a un parque. Hicimos una pausa para tomar mate. Más tarde otro amigo Chino se nos acerca para pedir una foto.

Unser Spaziergang führte uns zu einem Park, wo wir Pause machten und Karten spielten. Nach den Tagen des schnellen Reisens war es ein sehr entspannter Tag. Natürlich trafen wir auch wieder auf jemanden, der gern ein Foto mit uns wollte. 



El parque era bastante grande. Paseamos disfrutando de las vistas a la ciudad. El camino ofrecía muchos artefactos budistas, asi como las Prayer Wheels, las telas de colores con oraciones, y algunos Buddhas.

Eigentlich schon auf dem Rückweg, entdeckten wir auf dem Hügel noch eine lange Reihe Gebetsräder und -Fahnen.  




Este templo tenía toda la apariencia de ser un templo budista, sin embargo tenía en muchas sitios inscripciones en árabe. La gente que estaba dentro eran musulmanes, que se negaron a dejarnos verlo por dentro. Sin poder verlo desde dentro, nos subimos hasta una parte que habían unas lápidas y le tomamos una foto.

Auf dem Hinweg hatten wir schon einen Blick in den Tempel, auf dem dem ersten Bild unten, geworfen und wunderten uns, dass dort aber eine Gruppe Hui Moslems zusammensaß. Wieder draußen entdeckten wir dann das grüne Schild und verstanden, dass es sich um eine Moschee handelte. 




Al bajar de nuevo a la ciudad nos encontramos con gente bailando. Paramos para observarlos un buen rato. El atardecer de la ciudad en ese punto estaba agradable, así que nos sentamos en las escaleras que bajaban del templo a ver como bailaban. Esa noche fuimos al Restaurant que fuimos con Noodles y comimos una sopa de Noodles :) 

Al volver Xin (el encargado del hostel) nos ayudo a organizar la ruta de viaje. No parecía nada fácil, ya que en algunos sitios nos había transporte que los conecte. El nos recomendaba ir con auto (por lo que entendimos que podríamos hacer dedo). Nos escribió los lugares que viajaríamos en Chino así podríamos en la ruta enseñar el cartel. 

Wieder zurück am Fuße des Hügels entdeckten wir eine grosse Gruppe, die zu lauter chinesischer Musik tanzte. Am liebsten hätte ich mitgemacht, habe mich aber nicht getraut und so schauten wir eine Weile zu, bis es langsam dunkel wurde. Ein Bus brachte uns zurück und in unserem neuen Lieblingslokal, wo wir mit Noodles schon gefrühstückt hatten, aßen wir eine leckere Nudelsuppe. 

Im Hostel gab uns der junge Hostelbetreiber Tipps für die nächsten Stationen und während er und Kevin die Route auf der Karte ausarbeiteten, unterhielt ich mich mit dem netten Paar aus Malaysia. Sie würden am nächsten Tag auch nach Lhasa aufbrechen. Noodles hatte schon am Mittag die gute Nachricht erhalten, dass sie endlich (wenn auch mit einem Tag Verspätung) ein Zugticket hatte und war am Nachmittag bereits abgereist.





El dia siguiente con mochilas al hombro fuimos al primer lugar que teníamos previsto. El monasterio budista tibetano Kumbum. Para viajar usamos como siempre el buen transporte publico. El bus de la ciudad sale 1 Yuan, viajes a donde viajes. Creo que nunca vimos fuera de china un transporte publico tan económico. Hicimos conexión con otro bus que tenía nombre en Chino, pero como nuestro amigo Xin, nos lo había anotado fue fácil de preguntar donde pasaba. Un policía amable nos indica cual era el bus, mientras varios taxistas privados nos intentan llevar por mas dinero. Por ese bus pagamos 3 Yuan y viajamos como 1 hora. 

En la visita al templo conocimos a Lu, una chica de Shanghai que muy amablemente se ofreció a explicarlos el monasterio y a contarnos un poco acerca del budismo y Shanghai. En el templo habia muchos perigrinos, llegaban de muchas partes. Lamentablemente nos se puede tomar fotografías de los del monasterio por dentro ya que está prohibido.

Am nächsten Tag ging es mit unseren grossen Rucksäcken auf dem Rücken zum tibetischen Kloster Kumbum, weil wir von dort gleich weiter nach Guide fahren wollten. Da der zweite Bus, den wir nehmen mussten, nicht durch eine Nummer ausgewiesen ist, hatte Xi vom Hostel uns das Ziel in chinesischen Schriftzeichen aufgeschrieben. Ein paar Taxifahrer versuchten uns von der Bushaltestelle wegzulocken, aber ein netter Polzist, den wir fragten, zeigte uns den richtigen Bus. Für nur 3 Yuan waren wir eine Stunden unterwegs. 

Die Tempel waren sehr beeindruckend aber wir können euch leider keine Bilder zeigen, da es nicht erlaubt war zu fotografieren. In einem Tempel lernten wir Lu aus Shanghai kennen, die uns die Bedeutung verschiedener Elemente des Tempels erklärte. Sie hatte am Morgen schon eine Führug gemacht und war jetzt noch mal allein im Tempel, um sich mit mehr Zeit nochmal alles anzuschauen. Wie wir war sie beeindruckt, dabei buddhistischen Tempel bei ihr zu Hause in Shanghai ganz anders sind als die im ehemaligen Tibet. Neben vielen Touristen waren auch Pilger auf dem Klostergelände, die verschiedene Tempel umrundeten oder unzählige Verbeugungen machten.


Y ellos son los próximos que se quisieron sacar fotos con nosotros. Que a decir verdad, yo tambien me hubiera sacado una foto con ellos si no me lo hubieran pedido.

Hätten die Touristen auf dem Bild unten uns nicht um ein Foto gebeten, hätten wir sie gefragt. Eigentlich wollte ich mich auch für ein Foto verkleiden, aber als wir später mit Lu zurückgingen, habe ich es vergessen. Seitdem wir das einmal in Bodrum gemacht haben, weil wir Zeit hatten bis die Fähre wieder zurück nach Kos fuhr, würde ich gern eine bizarre Sammlung solcher Fotos anlegen. Das in Bodrum entstandene Foto ist einfach zu herrlich.






El canto de los monjes creaba una atmósfera especial. El rezo de los monjes era también algo recurrente en los viajes de autobús. A voz baja se los podía escuchaba rezar.

Der Gesang der versammelten Mönche erzeugte zusätzlich eine besondere Atmosphäre. Wir haben auch schon mit Mönchen im Bus gesessen, die einen Großteil der Fahrt vor sich hin gemurmelt bzw. gesungen haben. 


Luego de recorrer un rato con ella volvimos en el mismo bus que nos dejaría en la ruta donde intentaríamos ir a nuestro próximo destino haciendo dedo. Nuestra primera experiencia de hacer dedo en China no fue buena. Los autos paraban pero no entendían el concepto de viajar a dedo y querían hacer de taxi. Tuvimos que volvimos a Xining en el bus con el cual habíamos ido. Al llegar era un poco tarde y no salía ningún bus hasta el día próximo. Así que tuvimos que volver al hostel de Xin  y salir por la mañana temprano a nuestro próximo destino.

Nachdem wir alles gesehen hatte, nahmen wir mit Lu den Bus, der nach Xining zurückfuhr. Wir wollten aber nur bis zur Schnellstraße mitfahren, die Guide führt und Lu übersetzte das für uns. Es gab keinen Bus nach Guide und wir wollten unser Glück per Anhalter versuchen, um nicht eine Stunde zurück nach Xining (Richtung Norden) um von dort wieder Richtung Süden zu fahren. Leider ging unser Plan nicht auf, denn alle Autos, die anhielten, wollten 400 Yuan von uns (der Bus von Xining nach Guide kostet 23). Also gaben wir nach einer Weile auf und fuhren doch mit dem Bus nach Xining zurück. Dort mussten wir etwas frustriert feststellen, dass wir den letzten Bus nach Guide verpasst hatten und auch die Busse zu alternativen Zielen waren alle schon weg. Aber den Weg zurück zum Hostel kannten wir ja und wir strichen Guide und Tongren von unserer Liste und kauften ein Ticket für den nächsten Morgen nach Xiahe. 







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