domingo, 17 de septiembre de 2017

Dunhuang

Der Zug, der uns nach Dunhuang brachte, war deutlich nobler als die Züge, mit denen wir vorher gefahren waren. Die Gänge waren mit rotem Teppich ausgelegt und die Mitarbeiter wirkten eher wie die Crew eines Flugzeuges. Als wir um halbzwölf unseren Wagg on bestiegen, schliefen die meisten Fahrgäste schon und das Licht war gedämmt. Leider gab es in diesem Zug nicht wie in den anderen eine lange Ablage, wo man sein Gepäck verstauen kann, sondern die Abteile waren halb geschlossen und die Ablage befand sich quasi am Fußende der beiden ganz oben Schlafenden (für uns war jeweils das mittlere Bett freigeblieben). Unschlüssig, was wir machen sollten (wir wollten ja nicht alle aufwecken), kicherten wir und wollten unsere Rucksäcke schon im Gang stehen lassen, als drei Leute vom Zugpersonal kamen. Einer leuchtete mit dem Handy das Abteil aus und der zweite verstaute nicht zimperlich einen Rucksack unterm Bett und den anderen nach mehreren Versuchen ganz oben. Der dritte Zugbegleiter guckte zu und fand die Szene wie wir ganz schön witzig. Leider hatten wir in diesem angenehmen Zug nur gute sieben Stunden und fuhren schon im Bahnhof von Dunhuang ein, als wir hastig unsere Schuhe anzogen (zum Glück stiegen die anderen auch aus und wir mussten nicht wieder alle wecken).

Am Bahnhof kauften wir direkt das nächste Zugticket, denn wir würden nur eine Nacht bleiben und die Nacht darauf wieder im Zug verbringen, um tagsüber keine Zeit mit Zugfahren zu verlieren. Anschließend fanden wir einen Bus, der uns ins Zentrum brachte. Von der Busstation war es zu Fuß nicht weit bis zu unserem Hostel, aber als wir an der Stelle ankamen, wo laut GPS unser Hostel sein sollte, konnten wir ausser einer Baustelle nichts entdecken. Wir gingen bis zu einer grossen Kreuzunh (die nett mit Blumen bepflanzt war), aber hier schien Dunhuang zu Ende zu sein.

Nuestro tren con destino a Dunhuang partía a las 11:30pm. Compramos algo de agua, té y algunas galletas por si teníamos algo de hambre la mañana al despertar. En la estación de tren estaban formados alineados jóvenes con atuendos militares, que probablemente esperaban su tren. El resto de la gente esperaba sentada, ó parada al lado de los paneles USB cargando el movíl, la batería del móvil ó de la cámara de fotos. Yo esperaba que alguno termine de cargar su móvil, para cargar el mío. Luego de un rato esperar, decidí que lo mejor era ir a sentarme hasta que llegue el tren. 

Esta vez subimos a otra clase de tren, sin haberlo imaginado previamente. Por empezar el suelo era alfombrado, las camas eran más cómodas y hasta tenía una luz propia con tres niveles de intensidad. No sabíamos muy bien donde poner nuestro equipaje. Tampoco queríamos hacer mucho ruido, porque los demás estaban durmiendo. Con la linterna del móvil trato de ver si había un lugar especial para el equipaje. Chris se ponía un poco nerviosa porque no quería que despierte a los demás. Uno de los empleados nos ayuda a colocarlos. El bastante relajado enciende su linterna, pisa algunas camas,  despertando a los demás, mueve los equipajes, saca algunas tazas que estaban estorbando. Gracias a su buena voluntad estábamos durmiendo luego de algunos minutos.

Llegamos cuando todavía no había salido el sol. Entre la poca luz que había en la estación, encontramos la oficina de tickets. Ahí fue cuando decidimos como llegar a nuestro próximo destino y compramos el ticket de tren. 

Buscamos el bus local y nos sentamos a esperar que salga. Lo que tardo mas de media hora, porque hasta que no estaba lleno el bus, no salió... Nos lleva hasta la estación de buses. El hostel según el GPS estaba a unos 150m más o menos. Cuando llegamos a donde estaría el hostel, habia una obra en construcción. Luego de dar vueltas y no encontrar el hostel, entré a el lugar que mas se parecia a un alojamiento (parecía sin embargo un taller mecánico ) En la entrada había un ovejero alemán atado. Me miraba atentamente, yo avance hasta la entrada para ver si estábamos en el lugar indicado y no lo era. Salimos a caminar más por el barrio y vemos una entrada de una casa que nos hace suponer haberlo encontrado. Quedaba en una calle que estaba un poco más oculta, pero seguia estando por el lugar donde debería estar nuestro hostel. Se veía fantástico, un jardín inmenso , hamacas paraguayas entre los árboles. Muy verde y tranquilo. Comparamos con las fotos que vimos en booking y nos dijimos: tiene que ser !

Sale hombre de la casa hablando en chino. Le tratamos de contar que tenemos  una reserva hecha en booking.  Le mostramos el móvil. No entendía nada. Viene su mujer y le escribimos en el google translator. Tampoco entendía nada. Le mostramos las fotos, y le hacemos señas ACÁ, DORMIR, BOOKING... Tampoco. Nos manda con señas a otro lado. En la calle volvemos a ver las fotos, y realmente... no era muy parecido al lugar que habíamos reservado. Pobres hombres, habrán que pensado que estábamos locos.

En la calle encontramos un hombre y le explicamos, como podemos, que no encontramos nuestro hostel. El hombre dice, ya se donde es!. Y nos quería pedir un taxi. No queríamos pedir un taxi... pensabamos que nos iban a pasear. Entonces nos estábamos por ir y el hombre hace señas, súbanse al auto. Yo los llevo. Nos llevó con su auto, mientras se venia riendo. Increíblemente estuvimos muy cerca, como a 100 metros y este bondadoso hombre nos llevó en su coche y no aceptó que le paguemos el viaje.



Nach einem Selfie trottetenwir also wieder zurück. Ein paar hundert Meter vorher hatten wir den Hinweis auf eine Unterkunft gesehen. Dort angekommen, dachten wir unser Hostel gefunden zu haben. Alles war so grün, wie auf den Bildern, die wir im Internet gesehen hatten, aber man gab unser verstehen, dass wir nicht bleiben konnten (in China sind viele Hotels nur für Festlandchinesen). Nach einer Weile gaben wir auf, denn verständigen konnten wir uns nicht und gingen weiter. Wir sprachen einen Mann an, der uns sagte wir sollten ein Taxi nehmen. Wir wussten nicht, ob er uns jetzt woanders hinschicken wollte und lehnten ab, da unser Hostel ja in der Nähe sein musste. Mit dem Übersetzungsprogramm fragte ich nochmal nach ob denn den Namen unserer Unterkunft kannte. Das war der Fall und letztendlich lud uns der gute Mann ein, in sein Auto zu steigen und fuhr uns. Wir hätten nach der grossen Kreuzung nur noch 100 Meter weitergehen müssen. Wieder ein Beispiel, wie unglaublich hilfsbereit alle sind!

Das Hostel war total nett und hatte einen sonnendurchfluteten Aufenthaltsraum, wo wir uns Tee machten und ein paar Mails schrieben. Dazu wurden uns noch leckere kleine Pfirsiche aus dem hauseigenen Garten hingestellt. Etwas später stiess Andy zu uns, ein Chinese, der die letzten zehn Jahre in Australien gelebt hatte und gerade für einen Monat in China auf Reisen war. Danach wollte er überlegen, ob er nach Sydney zurückgeht oder in China bleibt. Wir unterhielten uns über unsere Reise und wollten anschliessend das Zentrum ein wenig erkunden. Auf dem Weg fanden wir ein kleines von Hui Moslems betriebenes Restaurant, wo wir ein leckeres Mittagessen bekamen. Wir haben das Gefühl in China ist es leichter und abwechslungsreicher vegetarisch zu essen, als auf unserer letzten Reise.

El hostel estaba muy agradable. Por fuera:  árboles frutales y algunas verduras. Por dentro era muy acogedor y luminoso. Estábamos nosotros y algunos pocos mas. La que administraba el hotel era muy simpática. Nos ofrecía frutas de sus árboles y tomates de su huerto. Comimos muchísimas frutas. Eran nectarianas, pero mas chicas.

Intenté hacer una siesta ya que era todavía temprano y estaba cansado. Pero no logré concebir el sueño, ya que escucho conversación muy fuerte entre un chino y Chris que provenía desde el living del hostel. Ahí conocí al chino que tenía nombre y se llamaba: Andy. Nos cuenta que vivió mucho tiempo en Australia y por eso hablaba bien inglés. Con él salimos después a dar unas vueltas por el centro. Andy me cuenta que tenía mi edad, aunque por la forma en la que hablaba, parecía ser un poco más joven. Divertido, pero sofocante hehe :). Con el fuimos a almorzar a un restaurant musulmán hui (una de las tantas minorías en China). La comida nos pareció excelente y después de ahí decidimos volver al Hostel para armar la mochila de día é ir hacer la visita a las Dunas. 








Nach unserem Spaziergang gingen wir nochmal im Hostel vorbei, weil wir die Sonnencreme vergessen hatten, und nahmen anschliessend den Bus, der uns zu den grossen Sanddünen brachte (Andy wollte nicht mit, ihm war es zu heiss). Mir blieb wirklich der Mund offen stehen, als der Bus quasi auf die Zielgerade einbog und die riesigen Dünen immer näher kamen. 

Wir verzichteten auf die Schuhüberzieher, die die meisten chinesischen Touristen liehen und gingen später einfach barfuß :)

Andy se quedó en el hostel, porque el calor parecía sofocarlo. Nosotros vamos en búsqueda del bus que iría las dunas. La vista desde el bus llegando a las dunas era algo, para nosotros, nunca visto. Quedamos boquiabiertos.

Tuvimos que pagar para entrar al desierto, lo cual nos pareció un poco una aberración pagar por entrar a un espacio natural, convertido en parque diversiones. Alquiler de camellos, motos de arena, paseo en helicóptero, foto con el camellos, botas naranjas. Ya estábamos ahí y queríamos entrar. 





Beeindruckend war auch die Masse der Kamele, die unterwegs war. An einer riesigen Düne zogen die einzelnen Gruppen ihre Runde. 

Cientos de camellos a la espera daban por una parte una atmósfera especial al desierto. Por otra parte daba un poco de pena verlos atados por la boca, obligados a pasear turistas con botas naranjas, que rehusaban a ensuciar sus zapatos con arena.





Wir gingen immer höher und hatten bald schon alle Touristen hinter bzw. unter uns belassen. An einem ruhigen Platz liessen wir uns nieder und genossen die Aussicht. Es war so herrlich, dass wir beide sogar für eine Weile einschliefen. 

Nos alejamos un poco de los turistas y hacemos un poco de caminata por las Dunas. El tiempo fue mejorando a medida que el sol iba bajando. De vez en cuando soplaba fuerte y dolía la arena en la cara.






Nach unserer Siesta wollten wir es dann doch nochmal wissen. Wir wollten die Düne, die ihr auf auf dem Foto unten seht, hoch. Fast war es schade (und mega anstrengend), diese perfekte Linie mit unserem Fussstapfen zu zerstören. Lange sah es aus als wären wir fast oben und es schienen immer nur ein paar Meter zu fehlen, aber irgendwann waren wir zu erschöpft und gaben auf. Runter ging es dann viel einfacher!

La siesta que no pude dormir en el hostel, la dormimos en el desierto. Era muy placentero dormir sobre la arena mientras el sol calentaba nuestras caras y el cuerpo. Nos despierta lamentablemente el ruido de helicópteros que paseaban turistas y las motos de arena (grrr!). Le propongo a Chris que subamos una duna muy alta para ver el atardecer. Era bastante alta, pero parecía estar cerca. El desierto nos daba la ilusión de estar cada vez más cerca da la cima.  Conformados hasta donde llegamos, nos quedamos un rato a apreciar el atardecer y volvemos corriendo hacia abajo escuchando la vibrante arena deslizarse sobre la duna. La vibración de la duna era algo único.


Auf dem Rückweg war ich dann noch beeindruckt von der meterlangen Fotowand, wo die Kamelreiter ihre Fotos kaufen konnten. Das waren so viele Meter und so viele Fotos, dass ich mich frage, wie die Leute ihr eigenes Bild überhaupt finden konnten. 


Als wir zum Bus gingen, sahen wir wie sich die Kamelbesitzer mit ihren Tieren auf den Heimweg machten. Einige ritten auf dem ersten Tier, der Karavane, aber die meisten zogen ihre Tiere auf einem Roller sitzend hinter sich her. Einige hatten nur 1 oder 2 Kamele und andere führten über 10 Tiere nach Hause.

Da und das Essen mittags so gut geschmeckt hatte, wollten wir dort abends wieder hin. Auf dem Weg machten wir noch einen Schlenker über einen Markt. Unser Bummel wurde aber von einem kleinen Sturm unterbrochen. Auf einmal hatten wir Sand im Gesicht (obwohl wir die Dünen ja ein paar Kilometer hinten uns gelassen hatten) und um uns herum flogen die Zelte der Stände durch die Luft. Schnell retteten wir uns in ein festes Geschäft und warteten ab. Auf dem Weg zum Restaurant wurden wir dann etwas nass und mieden die Bäume, da immer mal weil immer mal wieder eine kleine Windhose die Strasse entlang kam. Leckerer Reis mit Kartoffel- und Paprikastreifen entschädigte uns für den Schreck.

Bajando las dunas, se veía avecinar una tormenta eléctrica. Rayos y más rayos en el cielo nos daban un poco de intranquilidad. Antes de llegar al bus comienza a caer agua del cielo. Una vez bajado del bus decidimos volver por un mercado de frutos secos y nueces, lo cual es muy típico de la region. Me veo tentado por comprar nueces y llevamos un pequeña bolsa con almendras, que tenían un gusto muy intenso a mazapán. Seguimos caminando  y de pronto una ráfaga de viento hace volar carpas del mercado, la gente empieza agarrar sus carpas y sus mercancías para que no vuelen. Junto con el viento volaba la arena que hacia mas dificultosa la vista. Nos quedamos dentro de un local hasta que podemos salir y regrasar dirección a nuestro hostel. De camino comienza a llover más fuerte y el viento nos cesaba. Seguimos hasta el restaurante donde ya habíamos comido y ahí cenamos nuestra comida ya para el momento favorita (papas rayadas y verduras salteadas con arroz) y volvemos al hostel cuando la tormenta ya estaba más calma.




Am nächsten Morgen war schon wieder Packen angesagt und als ich im Aufenthaltsraum Wasser für Mate heiß machte, wurde ich um ein Selfi gebeten, natürlich via Wörterbuch App. 

Chris y la del hostel.


Wir liessen die Rucksäcke im Hostel unten machten uns auf den Weg zu Dunhuangs größter Atraktion, den Mogao Grotten. Leider gab erst wieder Karten für 14 Uhr. Weil unser Zug schon um 18.45 Uhr fuhr, machten wir uns wieder auf den Rückweg, um die Rucksäcke zu holen. Im Bus trafen wir den gleichen Fahrer an, den wir schon auf den Hinweg hatten und er guckte verwundert und zuckte mit den Achseln. 

Dejamos el hostel a la mañana para ir a ver la atracción mas famosa de Dunhuang: Las cuevas de Mongao. Solo conseguimos tickets a las 14hs. Faltando 4hs decidimos volver al centro a nuestro Restaurant favorito y luego volver a ver las cuevas.


Mit all unserem Gepäck dabei, hatten wir sogar noch Zeit für ein Mittagessen und so gingen wir zum dritten und letzten Mal in das uns bekannte Lokal. Von unserem Platz konnten wir sehen wie der Sohn der Familie in der Küche kunstvoll den Nudelteig bearbeite und den Vater baten wir um ein Foto als wir gingen. 




Wieder bei den Magao Grotten begann der Besuch mit zwei Filmen. In einem grossen Kino zeigte der erste Film (wir hatten ein Audiogerät mit Übersetzung) den geschichtlichen Kontext von Dunhuang und der Seidenstraße auf. Tolle Aufnahmen wie in einem historischen Kinofilm. Danach ging es in ein 360 Grad Kinosaal. Der Film gab einem das Gefühl die wichtigsten Grotten tatsächlich zu besichtigen und lieferte die historischen Daten. Ich hätte nie gedacht, dass ein Film so beeindrucken kann. Mir war bis dahin nicht bewusst, dass die knapp 500 Tempelgrotten von Hand in den Fels geschlagen worden waren. Sie sind einer der wichtigsten Kollektionen buddhistischer Kunst weltweit. Nach den Filmem im Informationszentrum, wurden wir mit einem Bus zu den eigentlichen Höhlen gefahren. Mit 6 anderen Touristen und unserem Guide besichtigten wir 8 Höhlen, die kaum beleuchtet waren. Mit einer Taschenlampe wurden wir von unserem Guide auf verschiedene Details aufmerksam gemacht. Wirklich beeindruckend (z.B. die 35 Meter hohe Buddha-Statur aus dem Jahr 695)! Leider durften wir keine Fotos machen. Früher war auch die ganze Front der kilometerlangen Feleswand bemalt. Leider wurde in den 80ern eine Schutzwand gebaut, um die Grotten gegen Erdbeben und andere Umwelteinflüsse zu schützen, was die Felswand an sich nicht mehr so besonders aussehen lässt. Nach der Führung wurden wir noch ein Museum mit Sutras zu besichtigen, aber wir mussten schnell los, um unseren Zug zu bekommen. So konnten wir uns gar nicht von dem netten Ehepaar aus Hongkong verabschieden, das wir schon im Bus kennengelernt hatten. 

Antes de ir a las cuevas vimos dos películas acerca de la historia de las cuevas. Nos ofrecen en la cola a las salas de proyección una audioguia en ingles. La películas eran realmente sorprendentes. La segunda sala con una pantalla en 360 grados enseñaba como eran algunas de las cuevas por dentro. Luego de las proyecciones nos llevan en buses por una ruta desértica a las cuevas y nos juntan con un grupo de turistas para hacernos el tour en inglés. Solo pudimos entrar con un guía a 8 cuevas y por solo algunos minutos, porque es necesario restringir la entrada del turismo para no dañar las pinturas como las esculturas. Entre una de ellas habia un Buddha femenino de 35m de alto construdo en el año 695.





Es war aber gut, dass wir früh genug am Bahnhof ankamen, denn durch die Sicherheitsmaßnahmen (Rucksäcke durch den Scanner und Abtasten durch das Bahnhofpersonal), hatten sich am Eingang schon zwei lange Schlangen gebildet. Unser Ziel war Xining (Qinghi Provinz) und der schnellste Weg dorthin wäre eine Rückfahrt über Zhangye gewesen. Das hätte aber bedeutet nach 5 Stunden Fahrt um 2 Uhr nachts in Zhangye anzukommen und der nächste Zug nach Xining (2 Stunden)  ging erst um 7 Uhr morgens. Um die 5 Stunden nächtlicher Wartezeit zu vermeiden, nahmen wir stattdessen einen Zug nach Lanzhou (14 Stunden) und stiegen dort in einen Zug nach Xining um (3 Stunden). 

Al finalizar el tour caminamos con nuestras mochilas 2km hasta la estación de tren. Esta vez el tren nos llevaría a Langzhou y de ahí viajaríamos unas horas más hasta Xining (de privincia de Qinghi). El viaje fue un poco absurdo viento el trayecto que haríamos, pero fue el viaje más conveniente. Desde allí comenzaría nuestra ruta de descenso pasando algunos de los pueblos Tibetanos. 


















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